Tal como lo comenté la semana pasada, hace unos días, invitada por
Film House, tuve la oportunidad de ir a ver la película
Chapter 27. Esta obra, estelarizada por el actor Jared Leto, se estrenó en diciembre de 2007 y su director fue J. P. Schaefer.
Siendo beatlera me fue difícil ver una película cuya trama culmina con el asesinato de alguien que ha significado mucho, no sólo para mí, sino para millones de personas en el mundo. Aquí, mis impresiones y comentarios al respecto.
Como espectadoraDada la formación que tuve, a cargo de una mujer cuya vasta cultura incluía el ser una cinéfila irredenta, me es relativamente fácil darme cuenta cuándo una historia da de sí para llenar 90 minutos de cinta y cuándo hay que meterle rellenos para que ésta no quede casi a nivel de documental anovelado. Tal fue el caso de Chapter 27, una película que narra exclusivamente los últimos tres días de libertad de la vida de
Mark David Chapman y que, a mi parecer, abusó de recursos para alargar innecesariamente algo que se pudo haber contado directamente.
Tal fue el caso de tres características de las cuales se exageró:
- Las laaaaaaaargas e interminables escenas donde se muestra un campo de centeno (alusión al libro Catcher in the Rye -El Guardían entre el Centeno en español- el libro que termina en el Capítulo 26 y cuyo número 27 Chapman quiso escribir al matar a una leyenda) con musiquita instrumental de fondo así como los pensamientos del asesino.
- Los aburridíiiisimos acercamientos a la cara de Leto quien, en la más absurda caricaturización de su papel de villano, aprovecha para poner ojos de malo y mostrar su carita en todos los ángulos posibles para perder más tiempo de la película.
- La totalmente fuera de lugar forma de hablar de Leto (¿qué le pasó al director? ¿cómo sugiere que el villano hable lento y con tono de "soy el más malo de todos"?) que alargó escenas que podrían haber terminado en tres cuartas partes de su duración final.
Por lo demás y por hablar bien de esta pieza, la historia se encuentra estructurada tal como fue y se nota la labor de investigación realizada por el equipo de escritores de esta cinta quienes, en las partes no inventadas, hasta tuvieron tiempo de averiguar el nombre de la esposa del asesino (Glory), un dato totalmente irrelevante para el desarrollo de la trama.
Mención aparte merece las locaciones presentadas en la película que se resumen prácticamente a 4: el edificio Dakota, en donde vivió John, Central Park, la calle Broadway y los cuartos de los dos hoteles (YMCA y Sheraton) en donde se hospedó Chapman (aunque en realidad, de
mi viaje a NY, yo no recuerdo que hubiera un restaurante cuyo frente mira directamente al Dakota desde donde transcurre una de las escenas).

En cuanto a la Srita. Lohan, no hay nada más que decir que le echó ganas a su papel. De la importancia de éste hablaré en la siguiente parte pero basta señalar que su rol en la película no tuvo ningún sustento en la vida real y que sólo fue creado para que ella pudiera mostrar sus lindos ojos en una película que hiciera alusión a alguien que sí trascendió por sus muchos logros y talento. De otra manera no veo cómo hubiera podido tener esta oportunidad.
Como beatleraDe inicio, mala idea hacer una película que culmina con seis disparos y por los cuales sucumbió una figura mundial asociada con la paz y a la búsqueda de la justicia social (por no decir que con un talento musical extraordinario). Si esta pieza hubiera narrado la misma historia y el asesinado no hubiera sido específicamente John Lenon sino cualquier otro artista o, inclusive, hasta un político, no estaríamos hablando en estos momentos de ventas bajas y poco público.
Aquí, el problema es que los productores de esta pieza jamás se dieron cuenta que se cerrarían las puertas con la mitad de los espectadores potenciales gringos y mundiales, seguidores o simpatizantes de John, al sacar adelante esta película. Raro como es, el público no tiene bronca alguna en ver y gastar dinero en películas en las cuales se asesinó a John F. Kennedy o a Martin Luther King pero en el momento en el que cae es alguien que le pertenece al mundo por un arte muchísimo más sublime que la política, ahí es donde no muestra interés en ver algo que le resultaría doloroso. Ya, desde ahí, éste era un filme en donde no se debió invertir.
También y tal como ya lo dije, se nota la investigación de la vida de Mark David Chapman y de sus movimientos en Nueva York durante sus últimos días de libertad. Y créanme, aún los beatleros que nos aventuramos a ver esta pieza nos hubiéramos sentido satisfechos si no se les hubiera ocurrido, para alargar la película, inventar situaciones que no existieron en la realidad y que, de plano, le quitaron cualquier validez al esfuerzo de los investigadores y a la obra en sí.
El primero de ellos, la inclusión del papel de Lindsay Lohan que actuó el rol de la niña bonita de la película que se hizo amiga de Chapman mientras esperaban, junto a muchas personas más, afuera del Dakota a que John saliera y les pudiera dar un autógrafo o tomarse una foto con ellos. Peor aún, y en una imperdonable torpeza, los escritores de este filme tuvieron la "brillante" idea de bautizar como Jude a esta contraparte femenina de Leto y, por si lo anterior no fuera lo suficientemente malo, incluir la línea "Hey, Jude!" -Leto- contestada con un "Don't make it bad!" -Lohan- en el momento en el que se encuentran en la calle y después de que ella lo dejó plantado la noche anterior en la cual él la había invitado a cenar. Hubiera sido bueno, digo yo, que alguien se hubiera tomado la molestia de comentarles que
Hey Jude es una canción de McCartney y no de Lennon. Y si de nombres femeninos se trataba, pues ahí están Prudence, Julia o Sadie para que los usaran.
El segundo, de la misma manera, sin ningún sustento, es el momento en el cual el asesino se encuentra y le dirige unas palabras al pequeño Sean Lennon, entonces de 5 años, el cual era llevado por su niñera a dar una vuelta en Central Park. Me pareció de mal gusto el inducir a la gente a creer que hubo algún tipo de acercamiento entre el heredero de John (el único prácticamente porque el otro, Julian, como si no hubiera sido su vástago) y el asesino de su padre cuando esto nunca sucedió en la vida real.
Para terminar este análisis, se agradece que el actor que interpretó a John sólo apareciera unos segundos, al firmarle el autógrafo al asesino y al final de la película, cuando recibe los disparos. En ambos casos, los espectadores sólo pudieron observar la espalda del actor lo cual, definitivamente, es uno de los aciertos más grandes de esta película.
Como sea, Chapter 27 no deja de ser un intento de glorificar la figura del caído, algo que los beatleros del mundo sabemos que no es realmente necesario ya que John Lennon se ha sostenido por sí mismo dada su aportación a la música contemporánea desde hace más de 45 años y sin necesidad de estos favorcitos. Entendiendo lo anterior, dejo en ustedes la decisión de ir en estas semanas a ver esta película sabiendo que debe tomarse como lo que es: una historia anovelada, no más, no menos.
Y si deciden ir, me encantaría que me contaran en los comentarios de este post cuál fue su opinión.
Buen inicio de semana.