
Hilary Kimayo Kipchirchir
A ver. Las cosas claras. Yo lamento muchísimo que Kenia, como la gran mayoría de los países del continente africano, sea un país en el cual sus habitantes sufren lo indecible. Me parece terrible que, en el mundo, las condiciones para una vida digna sólo se den en unos cuantos países. Sin embargo, los mexicanos ni somos culpables de esta situación particular de Kenia ni tenemos por qué sacrificar el entusiasmo y el esfuerzo de nuestros jóvenes atletas.
El joven de la foto se llama Hilary Kimayo Kipchirchir y es keniano (y para mí que le mexicanizaron el nombre al ponerle dos apellidos). De acuerdo a la revista Proceso No. 1613, el muchacho ha ganado el Maratón de la Ciudad de México (250 mil pesos), el medio Maratón de Veracruz (50 mil pesos), medio Maratón de Guadalajara (80 mil pesos), el medio Maratón de Zapopan (45 mil pesos) y obtuvo segundo lugar en los maratones Lala, La Liberal y La Constitución, cuyos premios fueron 160 mil, 30 mil y 18 mil pesos respectivamente. ¿Y saben por qué? Porque las características físicas de su raza le permiten estar a un nivel infinitamente superior a cualquier mexicano en ese rubro.
Y antes de que alguien me eche el rollo de la explotación o de los derechos humanos de los migrantes quiero, primero, sugerirles que se busquen la revista mencionada y lean las condiciones reales en las que estos atletas viven en México, ¡es una mafia! (Sí, efectivamente, le dan 14% de cada bolsa a la FMA y 10% a los promotores que los traen a México pero también se encargan de recibir una alimentación más que balanceada y completa -de no ser así no ganarían- y, constantemente, se mudan de una ciudad a otra para evitar que el Instituto Nacional de Migración los tenga localizados para verificar su status migratorio).
¿Y saben que es lo que pasa cuando un mexicano que se ha roto el alma entrenando llega a una competencia y ve que hay un titipuchal de kenianos compitiendo? Se va. Se da la media vuelta con gracia y dignidad y decide decir adios a los pinchurrientos dos mil pesos mensuales de beca que ofrece el FMA de beca a los ganadores de los primeros lugares de los maratones importantes. Y ese dinero, que se debió haber quedado en un hogar mexicano vuela a Kenia para las familias de estos gigantones superiores físicamente que, por donde le busques, llevan todas las de ganar. ¿Cómo es que ninguna autoridad pone restricción alguna en el número de competidores extranjeros en una competencia NACIONAL?

De acuerdo a Proceso, Joshua Buesieni tiene una explicación al por qué los kenianos están acabando con la motivación en los jóvenes atletas mexicanos:"No hay secretos. Es cosa de entrenar. Somos disciplinados. Tampoco vamos a correr bien si no comemos bien... Nosotros les decimos: 'Vamos a entrenar un rato' pero nos responden 'ya entrené en la mañana, ¿para qué lo hago otra vez?' Si los mexicanos trabajaran como nosotros volverían a ser los primeros del mundo..."
¿Saben qué? Lo dudo. Lo dudo totalmente. Buesieni se basa en su superioridad física racial para, abiertamente, generalizar etiquetando a los mexicanos como flojos. ¿Así de mala la excusa o le buscamos otra que pueda decir en entrevistas para evitar mencionar una realidad que sólo un ciego no vería?
Porque sólo un ciego no se daría cuenta. Los demás... difícilmente.
Buen lunes en la noche.
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