Cuando mi viejo murió, hace muchos años, el golpe fue tan brutal para la familia que prácticamente el mundo se detuvo para nosotros. En las semanas subsecuentes no existió en mi casa un motivo por el cual seguir adelante y, en particular, me fue terrible ver que mi madre renunció a vivir encerrándose en su cuarto día y noche.
Teniendo a mi mamá en estado de abandono total y a mi muy joven hermano en shock, una noche recibí la visita de uno de mis tíos. Muy afectado por la pérdida de su hermano mayor y viendo cómo la estábamos pasando, mi tío me preguntó qué haría yo por sacar a la familia adelante a mis cortos 17 años.
- ¿Yo? Pero tío...
- No te estoy pidiendo que dejes de estudiar. ¿Cuándo entras a la UNAM?
- En tres meses.
- Pues allí está. No puedes quedarte aquí sin hacer nada; alguien aquí tiene que empezar a reaccionar. Busca trabajo desde ya. De lo que sea. Como sea. En donde sea. ¿Qué sabes hacer?
- Pues... se inglés.
- No se diga más. Regreso en una semana y quiero que me digas que ya encontraste trabajo de profesora de inglés, traductora o algo similar.
Y fue justo uno de los hermanos menores de mi padre el responsable de que yo iniciara a una tierna edad mi camino en lo que después me di cuenta que es un muy buen negocio: el inglés, un área de conocimiento que es sumamente útil para quien la domina, que es anhelada por muchos adultos que reconocen su importancia y por millones de padres de familia que pagarían lo que fuera con tal de que sus hijos lo aprendieran.
A lo largo de los años y después de haber tenido en la Ciudad de México mi propia empresa de capacitación en inglés para ejecutivos, he confirmado lo que aprendí muy joven. Saber inglés me ha permitido tener un nivel económico decente y me ha sacado adelante en épocas de transición. Además, habiéndome especializado en traducciones técnicas, con el tiempo he formado un grupo de clientes que eventualmente recurren a mí para que le dé a sus documentos una presentación profesional en otro idioma.
De este grupo de clientes, uno en particular ha requerido mis servicios continuos durante 11 años: la empresa de directorios más importante del país. Con ellos he traducido literalmente cientos de documentos turísticos y tambien con ellos, pasé del ladrillote conocido como Simon & Schuster, mi biblia para traducir, al uso de internet para efectuar las traducciones que les genero durante 10 meses de cada año.
De esta manera, y después de años de buscar opciones para no tener que pagar suscripciones en sitios web con diccionarios en línea, ahora me encuentro en el paraíso ya que, de unos meses para acá, he podido encontrar sitios fabulosos que me facilitan encontrar el nombre en inglés de esas palabras que ni en español te sabes. De éstos, les recomiendo dos:
Yahoo! Education - Gratuito y además de un muy buen diccionario español-inglés-español, tiene un diccionario de sinónimos y una enciclopedia en inglés en línea que te sacan de muchísimos apuros.
Google Translate - Con la calidad de Google, aquí puedes incluir textos para su traducción e inclusive traducir sitios web completos.
Ojalá les sean útiles.
¡Me voy! El CB 82 tiene que estar listo y presentable :) para el próximo viernes 1 de junio a las 9 a.m. y únicamente tengo listas las rolas (¡no se vayan a perder estas versiones alternativas de Sgt. Pepper's!), la intro y la sección Beatleando... ¡me falta grabar mis intervenciones y presentar los temas!
Buen día. Saludos a los Chacón de Querétaro que hoy recordé con muchísimo cariño después de escribir este post. ¡Faltan dos días para el viernes social!





