Lo lamentable, lo verdaderamente lamentable es que las guerras no acaban ni con los malos o buenos gobernantes ni con los ejércitos, sino que barren con los civiles. Eso es lo terrible de las guerras. Bush, a fin de cuentas, se va a llevar de por medio a gente como tú o como yo. A niños como tus hijos o mi hija. Y esto que escribo, antes de que haya iniciado un ataque, ya es una realidad porque la angustia que debe sentir la gente de Irak debe ser mortal en estos momentos previos a la guerra.
El ataque del 11 de septiembre me hizo sentir, como a la mayoría de la población mundial, que finalmente Estados Unidos estaba probando una sopa de su propio chocolate. Lo que sí me pareció desastroso fue que no haya sido en una base militar dentro de Estados Unidos o en algún otro punto del planeta. Los civiles estadunidenses que estaban en esos momentos en las Torres Gemelas no tenían por qué pagar las estupideces cometidas u omitidas con anterioridad por su gobierno.
Repito: seguramente entre los que murieron en las Torres Gemelas existía gente de bien, padres o madres, gente luchadora que, por supuesto, no merecía morir de esa manera.Tomado de Sobre Bush, Saddam y su Guerra del primer Blog de Tere
Febrero 13, 2003
United 93
Duración: 111 minutos
Dirigida por Paul Greengrass
Fecha de lanzamiento: abril de 2006
Hace un mes y durante la visita semanal a comprar la despensa, JC y yo pasamos al área de películas en la cual inevitablemente caemos ya que se encuentra justo en la entrada del centro comercial al que siempre vamos. Normalmente nos tomamos nuestro tiempo. El señor periodista checa los nuevos lanzamientos. Por mi parte, busco algo nuevo beatlero (normalmente no lo encuentro). No es común que compremos algo; siempre tenemos algo que decir o del precio o de la calidad de las estrellas de cierta película. Sin embargo, en esa ocasión sí nos llevamos una: United 93.
De regreso a casa y por estar ocupada vaciando las bolsas del super, perdí de vista el DVD que compramos. Y no me volví a acordar hasta hace unos días cuando coincidió el inicio de mis vacaciones y me encontré con tiempo de más y sin saber qué hacer.
Sóla, en mi recámara y aún teniendo casa llena (periodista, adolescente, Gato y Rufo), me dispuse a disfrutar por mí misma lo que pensé que sería un rato de esparcimiento. Y no, no esperaba una comedia. Tampoco una historia romántica. Sabía el por qué del título y sabía cómo terminaría. Lo que no sabía es cuánto me iba a afectar verla.
United 93 es, efectivamente, un recuento de los hechos que tuvieron lugar el 11 de septiembre de 2001 cuando el vuelo 93 de United, que salió del aeropuerto de Newark con destino a San Francisco, fue secuestrado por Ziad Jarrah, Ahmed al-Haznawi, Ahmed al-Nami y Saeed al-Ghamdi, integrantes de Al-Qaeda.
El guión, inteligentemente delineado, nos presenta una historia cronológica de los hechos y desde el momento en que los pasajeros abordan el avión. Complementa las tomas dentro del mismo los eventos que se suscitaron en la torre de control y en la oficina de la Autoridad Portuaria de New York y New Jersey.

La secuencia fílmica es tan buena que, cuando te das cuenta, ya pasó la mitad de la película. No existe en ésta un sólo momento de letargo y la musicalización termina por crear un efecto de desesperación combinado con coraje intenso y desolación.
El final, que ya todos sabemos, es avasallante. La última secuencia, que dura aproximadamente 4 minutos, tiene la fuerza necesaria para impactar emocionalmente a cualquier espectador que tenga el valor de no taparse los ojos o salir huyendo para no presenciar lo inevitable.
No fue mi caso. Yo no salí huyendo. Me quedé escuchando ya que me tapé los ojos y me mojé las manos con las lágrimas que no pude evitar. Y no fue un llanto callado. Fueron reales sollozos de angustia.
Y justo ahora que viene la Navidad, una época que todos esperamos y que es muy propicia para pedir bendiciones, me gustaría que pidiéramos un mundo con paz.
Paz. Es todo lo que se necesita.




