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Los colmillos de la Morsa

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De izquierda a derecha: Otto, Víctor, Tere, Mauricio, Hugo Antonio, Alejandro y Rafael


En octubre pasado, justo en el momento en el que mi vida dio un giro de 180 grados, recibí una oferta casi enviada desde el cielo: representar a una banda beatlera. Esta llegó por parte de sus cuatro integrantes quienes, además de poner en mis manos sus talentos individuales como artistas, me entregaron su confianza plena para que yo lograra convertirlos en un grupo reconocido y con un nivel sólido en el medio beatlero mexicano dado que llevaban sólo unos meses abriéndose brecha.

Les confieso que no tenía idea en qué me estaba metiendo a pesar de que hice un buen esfuerzo para aparentar lo contrario. Sin embargo, lo anterior no fue impedimento para iniciar un camino que hasta ese momento había sido desconocido para mí (dado que mi rumbo había sido, hasta ese momento, el de conferencista y conductora de eventos) y que me permitió entrar a un mundo en el cual nunca había estado: la vida interna de un grupo de artistas que tienen un objetivo en común y que conviven durante muchas horas a la semana.

Esa convivencia cuasi-diaria a la cual se someten los grupos musicales, como se lo pueden imaginar, no siempre es la óptima. Además de ser cuatro individuos con su propio nivel de talento musical e interpretativo, mis representados (como el resto de nosotros, los simples mortales que nacimos sin talento musical) ostentaban la calidad de seres humanos con todo lo que esto implica: tenían días buenos, días malos, días regulares y otros, simplemente, pésimos. Lo que yo viví con ellos durante el tiempo en el que fui parte de esa banda probablemente nunca será del dominio público en su totalidad pero de este muy corto periodo me quedo, entre otras cosas, con un gran aprendizaje de vida y con la experiencia inolvidable de haber sentido emociones extraordinarias durante aquellos eventos y festivales en los cuales tuve el orgullo de presentarlos. Los cuatro integrantes de aquella, mi primera banda, llegaron a ocupar no sólo una parte muy importante de mis pensamientos sino alcanzaron un lugar fundamental en mi vida al cambiar radicalmente mi percepción de cómo se maneja un grupo enfocado a interpretar la música de John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr (gracias, Alex, Andrés, Eduardo y Gerardo, fui beatlera feliz mientras caminé a su lado, nunca lo duden ni por un momento).

Y si las situaciones no son permanentemente las óptimas para aquellas bandas que inician en el medio, ahora imagínense cómo será la convivencia de aquellas bandas que llevan en éste, no meses sino años. Y para ser más específica, le voy a poner un número impresionante: más de 20 años (varios más). ¿Se imaginan todo lo que no pasa durante más de 20 años de ser un grupo reconocido y con un prestigio más que sólido? Difícil, ¿no?

Por supuesto, me estoy refiriendo a un nombre que es muy conocido: Morsa. Este nombre, como bien lo saben todos los beatleros mexicanos, no sólo representa a un grupo de individuos talentosos que han dedicado gran parte de su vida a honrar el legado del Cuarteto de Liverpool sino que, además, pudieron sobrevivir juntos varios lustros atravesando momentos de todos tipos y obstáculos que, tal vez, ni siquiera fueron evidentes para su gran público. Afortunadamente, de aquel Morsa original conformado por Víctor Rosas, Alejandro Baumgarten, Fidel Sánchez y Mario Zavala sólo queda el único Morsa factible y con posibilidades reales y sustentables de retomar el gran camino andado y subir varios peldaños más (si es que esto es posible): el Morsa conformado por Víctor Rosas, Otto, Rafael y Mauricio. Este Morsa es aquel que, con todas las de la ley, porta orgullosamente el nombre que le corresponde y que actualmente se está presentando en el Liverpool Pub, ese antro de la Avenida Insurgentes Sur en donde un gran porcentaje de nosotros hemos estado en algún momento de nuestras vidas.

El sábado pasado tuve la oportunidad de atestiguar en mesa de pista (gracias, Wendy Solís, actual representante de Bad Boy) el desempeño de Morsa en su presentación de las 2:00 a.m. en el antro ya citado. Fui ahí acompañada por el conferencista Hugo Antonio Hernández quien, generosamente, me invitó a observar directamente la nueva conformación de Morsa, un pendiente que tenía yo en mi lista de actividades beatleras a realizar de manera inmediata. Aquí mis impresiones objetivas de lo que es actualmente Morsa y, siempre, desde un punto de vista de alguien que no es artista:

1) La banda salió al escenario justo a la 1:50 a.m. del sábado 9 de febrero y acompañada en los teclados por Alejandro Baumgarten, lo cual fue una sorpresa para mí ya que tenía entendido que, del Morsa original, sólo Víctor comandaba el grupo. Del desempeño artístico de Alejandro, lo que transmitió a su público y su amor por la música que interpretó es realmente muy poco y muy tajante lo que tengo que decir y, tal vez, es preferible ni siquiera mencionarlo. Como sea, el hecho de que haya estado presente significó, indudablemente, mucho para los seguidores de hueso colorado de la banda (que tenían el lugar casi lleno a pesar de lo avanzado de la noche) y, simplemente por este hecho, fue muy importante su presencia en el escenario.

2) Víctor Rosas es, en mi opinión, un extraordinario músico y un artista con una maestría fuera de todo cuestionamiento. Dicho lo anterior, va mi pregunta directa a él: ¿por qué conformarse, siendo nada más y nada menos el fundador del grupo Morsa, con no cantar esas canciones que, seguramente, tiene más que dominadas y sólo apoyar a quienes sí la cantan en la banda? Yo no quisiera meterme aquí nuevamente al asunto de las inseguridades que les dan a los artistas que se acercan al medio siglo de vida y de las opciones que tienen a su alcance para seguir evolucionando de acuerdo a su edad pero casi casi les juro que el asunto va por ahí. Víctor, léeme bien por favor, la gente te admira, el público beatlero te respeta y no puedes, por ningún motivo, permitirte el lujo de mantenerte en una posición de apoyo a quienes cuentan con voces jóvenes. Tu nivel en el medio beatlero es imbatible y todos sabemos que tú cuentas con todas las tablas del mundo y la experiencia necesaria para impresionarnos mil veces más si fuera necesario.

3) Me gusta el estilo de Rafael. Me gusta mucho. Cuenta con mucha confianza en sus habilidades musicales y, además, es el encargado de interactuar con el público al tiempo que proporciona lo necesario para que sus compañeros de banda brillen, cada uno en su rubro. Y si bien y en lo personal considero que aún le falta andar camino para alcanzar la excelencia interpretativa, lo que yo vi en él este sábado pasado me confirmó que cuenta con todos los elementos necesarios para llevar en sus hombros el peso de un nombre tan importante como lo es el de Morsa y que puede dignamente con el paquete.

4) Otto, tengo entendido, es familiar del líder de la banda. Y aquí podría yo meterme al asunto del nepotismo pero no lo haré porque este joven integrante de Morsa demostró desde el inicio de la presentación que la cercanía que ha tenido durante una gran parte de su vida con los grandes del medio dejó frutos muy sólidos en él. El dominio que muestra de su instrumento es simplemente impresionante para alguien que cuenta con tan pocos años de vida. Bien, Otto, es realmente muy agradable escuchar el gran nivel musical que tienes. En cuanto a tu voz, a mí en lo personal me gustaría que te pusieras en manos profesionales y complementaras tus avances con una vocalización más controlada que, no tengo duda, puedes llegar a lograr.

5) Mauricio es una sorpresa para mí como baterista. En diciembre pasado fui testigo de su interés por hacer una diferencia en el 13 Beatlefest Nacional al promover de manera entusiasta la presentación completa del álbum Tripping The Live Fantastic siendo parte de Beat Boys y ahora me encuentro con que no sólo pudo con ese paquetote perfectamente bien sino está sacando muy dignamente el que representa ser un integrante de Morsa y que, créanme, no es nada fácil. Por si lo anterior fuera poco, Mauricio está cantando el 60% de las canciones de ésta, su nueva banda, y lo hace con muchas tablas y una gran seguridad en sus capacidades. Felicidades, Mauricio, me siento sumamente orgullosa de ti, de tus grandes logros y de poder decir aquí en mi blog que, a pesar de tu juventud, eres uno de los muy pocos artistas beatleros mexicanos que se ha presentado tanto en el Cavern Club de Liverpool como en la Semana Beatle de Argentina. Por algo ha sido.

6) No quiero analizar a fondo el set list que Morsa presentó este sábado pasado ya que estoy consciente que mi perspectiva no es del todo objetiva dado que en los últimos años me ha tocado analizar un sin fin de presentaciones de innumerables bandas beatleras de la Ciudad de México y el interior del país y tengo mis opiniones muy sólidas en cuanto a qué rolas no son adecuadas para presentaciones en vivo y cuáles prenden al público y logran que la gente se entregue plenamente a un grupo en especial. Sin embargo, lo que sí diré es que Morsa me impactó con dos de ellas que, desde mi punto de vista, no cualquier banda se avienta y, mucho menos aquellas que inician en el medio: Helter Skelter y el popurrí de Golden Slumbers, Carry That Weight y The End. De hecho, cualquier cosa que pudiera yo escribir en estos momentos se queda chica en comparación a la magnitud y la maestría con la que las interpretaron al grado que, por segunda vez en mi vida beatlera, me puse de pie para aplaudir el extraordinario trabajo que Víctor, Alejandro, Mauricio, Rafael y Otto realizaron con ellas. Y créanmelo, si algo aprendí de mis padres, dos conocedores de altos vuelos de la música clásica y de sus intérpretes a nivel mundial, fue que una sólo aplaude de pie ante los verdaderamente grandes y que son los artistas los que deben de ganarse los aplausos que una desee concederles y siempre de acuerdo al nivel de esfuerzo que se percibe por parte de ellos. Morsa, léanme bien: para ustedes ya no hay punto de retorno. Sigan sorprendiéndonos, por favor.

Y no quiero cerrar este post sin invitarlos a que sean parte activa de esta nueva etapa de la vida de Morsa. No se van a decepcionar en ningún momento y saldrán convencidos de aquello que Mauricio Rosas, baterista de Morsa, me dijo después de su presentación del sábado pasado y que bien podría ser la clave que explica ese punto de identificación que une de manera muy sólida a todos los beatleros mexicanos y del mundo: la música de The Beatles no se escucha, se siente. Los invito, pues, a sentir con Morsa esas canciones que Paul, John, George y Ringo nos legaron y que, en ningún momento, han dejado de tener vigencia plena.

Buen inicio de semana. Sean felices.

 

De antologías y conciertos en azoteas

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Hace casi 4 años conocí a Asael Grande. Nuestro primer contacto no fue muy extenso básicamente porque habiendo sido ambos reclutados para un evento (él en calidad de conductor y yo en calidad de conferencista), poco fue el tiempo que tuvimos para platicar o para conocer lo básico de cada uno.

Con el paso del tiempo y después de haber ya convivido en forma, lo único que este hombre ha despertado en  mí es admiración. Siendo tan joven en edad, Asael es una verdadera y real enciclopedia viviente del rock (eso sin contar su sonrisa constante y su excelente buen humor) que, además, cuenta con el don de los verdaderamente grandes: es generoso en compartir sus conocimientos.

Chéquense un extracto de su biografía: "Reconocido por José Agustín como uno de los prodigiosos coleccionistas de libros y discos de rock en México (poco más de 3 mil títulos, entre acetatos de 33rpm, 78rpm, casettes, cd’s, etc.), Asael Grande es un apasionado crítico de Rock y Periodista que ha participado en diversos programas y estaciones de radio tales como en Espacio de Grupo Radiópolis (del desaparecido Claudio Lenk), asímismo ha participado como locutor y productor radiofónico en el Sistema de Radio y Televisión Morelense, en Radio Etiopía de Radio UNAM y Radiostática del extinto Instituto de Cultura de la Ciudad de México. Un apasionado y estudioso de la Contracultura y el Rock, ha impartido conferencias y cursos sobre el tema en diversos foros alternativos. Articulista y escritor, ha publicado en revistas tales como Generación, Temas del  Mundo, Gorila, Urbe 01 y Nifelheim. De igual manera, se ha desarrollado como reportero en la que destacan entrevistas a numerosas personalidades del medio artístico, alternativo y rockero, tales como a José Agustín, Cecilia Toussaint, Rebeldes del Rock, Baby Bátiz, Panteón Rococó, Antonio Malacara, Rodrigo Farías, Edel Juárez, entre otras".

 

Y la excelente noticia es que Asael debutó hace un par de meses en el mundo de los podcasts con una emisión que no podría titularse de otra manera: Antología del Rock. Y lo ha hecho tan atinadamente que cada uno de sus programas ha sido un deleite para mí: 1. José Agustín - Contra la Corriente, 2. El Rock de los 50s, 60s y 70s, 3. El Rock de los 80s, 4. El Rock de los 90s, 5. Chuck Berry y 6. Grandes Rolas del Rock. Ahí na' más para que se den una idea de los niveles que este hombre maneja. Antología del Rock está hospedado por Earth Music Network, el portal dirigido por el gran Armand Cerna, por lo que de manera automática se convierte en podcast hermano de El Círculo Beatle... ¿así o mejor? :)

Felicidades, Asael y bienvenido al Siglo XXI. No tienes idea de cómo admiro a la gente que, sin problema alguno, le entra a las nuevas tecnologías con entusiasmo y verdadera vocación sin aferrarse a un pasado que ya no regresará. No te deseo suerte en Antología del Rock porque estoy segura de que te sobrarán oyentes que quieran alimentarse de tus muy vastos conocimientos. ¡Viva el rock!

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El Concierto en la Azotea - La Conferencia 

En muy pocas ocasiones me he sentido tan satisfecha como ahora al impartir una conferencia. ¡Y es que no falla! Normalmente, al terminar, después de toda la tensión previa y los detalles de último momento (que el micro que te asignaron no se oye, que la señora de la primera fila pide hablar contigo antes de que empieces (!), etc.) sales del lugar y empiezas a pensar: "Debí haber ahondado en esto...", "¡Chin! Se me olvidó mencionar esto otro..." o "¿Por qué nadie se habrá dado cuenta de que este dato era único?". Y lo cierto es que te empiezas a sentir del nabo y te autocalificas de la manera más crítica cuando la realidad es que la gente nunca reparó en tu omisión y, en general, mostraron gran aceptación a tu valor de pararte enfrente y hablar de lo que ha sido el objeto de tu estudio.

Sin embargo, en esta ocasión, el viernes 21 de septiembre, no fue así. De inicio me encantó que The Blackbirds estuvieran ahí, con todas las ganas del mundo y la mejor vibra, apoyándonos a Mauricio Mejía y a mí que no llegamos nerviosos pero sí bastante tensos por la cantidad in-cre-i-ble de tráfico que hubo ese viernes en la tarde (en ese momento me acordé del por qué me salí de la Ciudad de México). Y para rematar, oh sorpresa, Mejía y yo ya conseguimos, después de conducir varios eventos beatleros juntos en el último año, dominar el ping-pong de los conductores: nos conocemos tan bien ya que con sólo voltear a vernos podemos entrar sin interrumpir al otro y complementamos perfectamente bien lo que el otro está diciendo. Y créanme, esto requiere de tiempo, de aceptación de la otra parte y de mostrar química en el escenario... una empresa difícil.

 

De este viaje de 5 días al DF hay muchísima gente a la cual agradecer su calor humano, sonrisas y apoyo beatlero: Roberto Carlos Balmori, del programa Déjalo Ser de Frecuencia CEM, Martha My Dear y Dear Prudence de la Cafetería Ricatti, la bellísima Alejandra Hernández de SFMx, César -¡debemos beatlear como se debe pronto!-, todos los Blackbirds -Paco, Lalo, Alvaro, Esteban y Charly-, José Manuel Rivera del IPN -que me dejó un poema dedicado a The Beatles que me fue entregado en Ricatti-, Ricardo Calderón y su esposa Sofía -¡mil gracias!-, los fabulosos BadBoy -que se tomaron el tiempo de preparar una tocada sorpresa para mí el sábado 22 con todo el esfuerzo que eso conlleva... muchachos, me siento profundamente agradecida con ustedes-, las entrañables Wen y Mariana, Mauricio Rosas, ¡Gustavo Zamora! -que llegó a casa del Sr. Calderón únicamente porque vio que yo estaría ahí-, Álvaro Ávila del programa Concierto Beatle de Pachuca y, por supuesto, la gentil Patssy, conductora de la Sección Beatleando de El Círculo Beatle, mi productor ejecutivo Diego Herrera -¡el mejor productor del mundo!-, y el gran Mau Mejía, compañero de andanzas en el escenario y cómplice beatlero. Es por ustedes que una sigue en este medio, feliz de tener un mundo excepcional al cual pertenecer y con la seguridad de que lo mejor está por llegar.

Buen lunes. Nos vemos pronto :)


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La letra de hoy:

Rain, I don't mind
Shine, the weather's fine
I can show you that when it starts to rain
(When the rain comes down)
Everything's the same
(When the Rain comes down)
I can show you, I can show you.


Rain
John Lennon
Paperback Writer/Rain


Notas de un escándalo

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Tenía yo una conocida que, dado que su vida amorosa había sido un rotundo fracaso y más que atraer hombres parecía que los ahuyentaba, un día soltó esta frase en una reunion de amigas: "¡Me va del nabo con los hombres! Es más, ya decidí volvereme lesbiana y probar con una mujer... por lo menos las mujeres somos fieles".

Si cumplió su promesa o no, es algo que yo ya no atestigué directamente (digo, más vale ponerse inteligente en la vida y ser previsor) pero justo a ella la recordé en estos días pasados cuando vi la película inglesa titulada "Notes On A Scandal" del director Richard Eyre y protagonizada magistralmente por Judi Dench y Cate Blanchett, una obra en donde las pasiones homo y heterosexuales se desbordan a más no poder.

La excelente actriz Judi Dench nos brinda en este largometraje su interpretación de Barbara Covett, una mujer sola, profesora a punto de jubilarse de una secundaria, que vive en una residencia de jubilados y que no tiene más amores que su gato y su afición por escribir sus aburridas jornadas en su diario. En él, Covett relata minuciosamente los aconteceres de la escuela en donde trabaja, criticando y analizando a sus compañeros y dándole sentido a su muy cotidiano existir. Esto, hasta que llega a la escuela una maestra nueva, Sheba Hart (Blanchett), que logra llamar su atención.

 

Covett logra, con el paso del tiempo y con la observación analítica de cada acción de la nueva maestra, congraciarse con ella e iniciar una amistad en donde empieza a ser obvio para el espectador que sus sentimientos van más allá de lo que es común entre mujeres y que busca una manera en la cual Sheba quede en deuda con ella. Tan bien le va que pronto le descubre un secreto: Sheba anda con uno de sus alumnos, un menor de edad (Andrew Simpson).

Sabiéndo que tiene el sarten por el mango, Covett enfrenta a Sheba y le hace prometer que dejará al joven con los argumentos lógicos de estos casos pero ocultándole que la desea para ella. Sin embargo, no cuenta con que la joven y atractiva maestra viene de un matrimonio con un hombre 20 años mayor que ella y que la relación con su esposo y sus hijos, uno de ellos con Síndrome de Down, la hace sentir encarcelada por lo que Sheba difícilmente controla las nuevas emociones que le brindan el tener un amorío con alguien joven, diferente y con una perspectiva de la vida totalmente diferente a la de ella.

 

Al ver que Sheba no le da la importancia que, según ella, debe darle, la despechada profesora Covett decide divulgar lo que sabe y de ahí se vienen rápidamente una serie de acontecimientos fuertes y excelentemente interpretados por los actores principales de esta película. Mención especial merece el enfrentamiento entre la vieja lesbiana y la joven asaltacunas así como la reacción del marido de Sheba al enterarse de que su mujer le fue infiel.

Si tienen oportunidad verla, no se pierdan este ejemplo del buen cine inglés que, a diferencia de las películas gringas, nos permite analizar la complejidad de los seres humanos entendiendo perfectamente las razones que cada uno de los protagonistas esgrime como válidas.

Buen martes.

 

Revolució 96.9 FM Puebla

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Ale Maldonado, Mau Mejía, Hugo Antonio Hernández, Tere Chacón, Oscar Espinoza y Lalo

El sábado pasado tuve el privilegio de visitar la hermosa ciudad de Puebla de Los Angeles a la cual fui invitada junto con Hugo Antonio Hernández y Mauricio Mejía para ser parte del programa Revolución 96.9 FM, que se transmitió de 2:00 a 4:00 p.m.

Antes de empezar la emisión estuvimos en casa de Ale Maldonado que, además de ser excelente anfitrión, nos mostró su muy impresionante colección de cd's. Pero si la cantidad de música que tiene me impactó, nada se comparó con el gusto que me dio conocer, finalmente, el lugar desde donde ha transmitido Beatles Radio México desde el 8 de diciembre pasado. Ale, admirablemente y como muchos en el medio que brindan lo mejor de ellos de la manera más generosa, se ha preocupado por brindar a los beatlefans de nuestro país y del mundo la primera estación totalmente beatlera en español que transmite las 24 horas del días, los 365 días del año.

Tan a gusto estábamos en su casa que tuvimos que llegar casi corriendo a las instalaciones de Radio BUAP con el tiempo casi justo para conocer muy por encimita la Plaza John Lennon, que fue inaugurada también el 8 de diciembre pasado y tomarle una foto a la placa que fue develada ese día:

Ya en Radio BUAP fuimos recibidos por Oscar Espinoza (¡excelente conocerte!) y Lalito, que estuvo en los controles apoyándonos durante las dos horas del programa. Y así, con la misma buena vibra con que nos recibieron, una emisión de 120 minutos de duración se fue prácticamente como agua al estar llena de sonrisas, aportaciones beatleras y comentarios inesperados, de esos que te hacen soltar la carcajada, cortesía del genial Ale Maldonado. ¡Gracias por invitarnos y aguantarnos!

Mención aparte por su dulzura y gran calidez humana merece Amelia, Directora General de Beatles Radio México que se encargó personalmente de que comiéramos y de ser una sensacional guía de turistas en nuestro recorrido al Teatro de la Paz en donde se llevó a cabo el 6 Beatlefest de Puebla. ¡Gracias, Amely, por tu sonrisa y por ser una anfitriona única!

Y para terminar este post, les pongo un poco de cómo inició el programa Revolución 96.9 el sábado pasado:

Buen lunes.


Traducir

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Cuando mi viejo murió, hace muchos años, el golpe fue tan brutal para la familia que prácticamente el mundo se detuvo para nosotros. En las semanas subsecuentes no existió en mi casa un motivo por el cual seguir adelante y, en particular, me fue terrible ver que mi madre renunció a vivir encerrándose en su cuarto día y noche.

Teniendo a mi mamá en estado de abandono total y a mi muy joven hermano en shock, una noche recibí la visita de uno de mis tíos. Muy afectado por la pérdida de su hermano mayor y viendo cómo la estábamos pasando, mi tío me preguntó qué haría yo por sacar a la familia adelante a mis cortos 17 años.

- ¿Yo? Pero tío...

- No te estoy pidiendo que dejes de estudiar. ¿Cuándo entras a la UNAM?

- En tres meses.

- Pues allí está. No puedes quedarte aquí sin hacer nada; alguien aquí tiene que empezar a reaccionar. Busca trabajo desde ya. De lo que sea. Como sea. En donde sea. ¿Qué sabes hacer?

- Pues... se inglés.

- No se diga más. Regreso en una semana y quiero que me digas que ya encontraste trabajo de profesora de inglés, traductora o algo similar. 

Y fue justo uno de los hermanos menores de mi padre el responsable de que yo iniciara a una tierna edad mi camino en lo que después me di cuenta que es un muy buen negocio: el inglés, un área de conocimiento que es sumamente útil para quien la domina, que es anhelada por muchos adultos que reconocen su importancia y por millones de padres de familia que pagarían lo que fuera con tal de que sus hijos lo aprendieran.

A lo largo de los años y después de haber tenido en la Ciudad de México mi propia empresa de capacitación en inglés para ejecutivos, he confirmado lo que aprendí muy joven. Saber inglés me ha permitido tener un nivel económico decente y me ha sacado adelante en épocas de transición. Además, habiéndome especializado en traducciones técnicas, con el tiempo he formado un grupo de clientes que eventualmente recurren a mí para que le dé a sus documentos una presentación profesional en otro idioma.

De este grupo de clientes, uno en particular ha requerido mis servicios continuos durante 11 años: la empresa de directorios más importante del país. Con ellos he traducido literalmente cientos de documentos turísticos y tambien con ellos, pasé del ladrillote conocido como Simon & Schuster, mi biblia para traducir, al uso de internet para efectuar las traducciones que les genero durante 10 meses de cada año.

De esta manera, y después de años de buscar opciones para no tener que pagar suscripciones en sitios web con diccionarios en línea, ahora me encuentro en el paraíso ya que, de unos meses para acá, he podido encontrar sitios fabulosos que me facilitan encontrar el nombre en inglés de esas palabras que ni en español te sabes. De éstos, les recomiendo dos:

Yahoo! Education - Gratuito y además de un muy buen diccionario español-inglés-español, tiene un diccionario de sinónimos y una enciclopedia en inglés en línea que te sacan de muchísimos apuros.

Google Translate - Con la calidad de Google, aquí puedes incluir textos para su traducción e inclusive traducir sitios web completos.

Ojalá les sean útiles.

¡Me voy! El CB 82 tiene que estar listo y presentable :) para el próximo viernes 1 de junio a las 9 a.m. y únicamente tengo listas las rolas (¡no se vayan a perder estas versiones alternativas de Sgt. Pepper's!), la intro y la sección Beatleando... ¡me falta grabar mis intervenciones y presentar los temas!

Buen día. Saludos a los Chacón de Querétaro que hoy recordé con muchísimo cariño después de escribir este post. ¡Faltan dos días para el viernes social! 


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La rola de hoy:

We Can Work It Out
The Beatles
1962 - 1966


Working Class Hero

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Hacer un cover es una empresa riesgosa. Si ya eres artista reconocido es necesario que cuentes con mucha confianza en ti mismo y en tu estilo para que, al interpretar el éxito de alguien más, se distinga esa diferencia y se reconozca lo que tú haces como un tributo, no como una copia burda.

El caso beatlero es especial. Ellos empezaron con composiciones propias y covereando éxitos ajenos (Twist And Shout, A Taste of Honey, etc.) haciéndolos un éxito definitivo e imprimiéndoles su estilo (esto lo aprendimos quienes estuvimos en el 12 Beatlefest Nacional y tuvimos la oportunidad de asistir a la conferencia de Mau Mejía, "La Genialidad de los Covers") pero también han sido sujetos de ser covereados a través de los años por cientos de artistas del mundo que, o de plano sonaron caricaturescos o sacaron dignamente la interpretación.

Y tal es el caso de mi yerno Billie Joe Armstrong que se atrevió a cruzar un umbral que muchos artistas han evitado por el gran riesgo de caer en el ridículo total a nivel mundial aventándose el torito de, nada más y nada menos, interpretar Working Class Hero de John:

Que tal, ¿eh? Calidad... mucha calidad. Y no se que me complace más, si ver que Armstrong además de tener solidez artística saca bien sus retos o si darme cuenta que la Srita. Lennon heredó de su madre el gusto por la buena música y los verdaderos artistas. :)

Buen miércoles. 


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La letra de hoy:

There's room at the top, they are telling you still
But first you must learn how to smile as you kill
If you want to be like the folks on the hill
A working class hero is something to be
A working class hero is something to be


Working Class Hero
John Lennon
John Lennon/Plastic Ono Band


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