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Denise Dresser, en su columna semanal de la revista Proceso, ofrece 42 razones por las cuales debemos votar. Entre ellas, cito algunas:
- 1. Porque el 2 de julio del 2006 será tan sólo una batalla más en la larga lucha para modernizar a México. El país no puede contentarse con anunciar la existencia de la democracia; debe aprender a pelear -de manera cotidiana- por ella. Consolidarla. Profundizarla.
- 3. Porque la población se queja cotidianamente de los políticos pero hace poco por acotar y supervisar su actuación. El voto es un primer paso en esa dirección.
- 11. Porque el voto obliga a pensar.
- 33. Porque el voto es un instrumento más de la indignación permanente, componente esencial de la ciudadanía participativa.
- 34. Porque México sólo será un país mejor cuando sus ciudadanos aprendan a serlo; cuando dejen de pensar en términos relativos y aprendan a exigir en términos absolutos...
- 40. Porque la disputa por la nación sólo puede ser derimida por quienes la sienten suya.
Sugiero a cada uno de ustedes una tregua personal de dos días ahora que las campañas están por concluir. Sugiero un periodo de 48 horas en las cuales no hay que pensar en personas ni en propuestas ni en partidos. Que sean 48 horas de alejamiento total de pensamientos políticos y de "purificación" de toda esta lluvia de propaganda manipuladora.
Y después de ella, el viernes 29 de junio, lo ideal sería retomar lo recabado y compararlo con lo que deseamos para México. Incluyendo personas. Incluyendo propuestas y promesas de campaña. Incluyendo partidos. Será otra la perspectiva. Una menos enajenada.
Hoy por hoy no pienso que la apuesta deba ser por los pobres. El dar desmedida e inmerecidamente a quienes no tienen es darle continuidad a la ideología de Robin Hood, muy apropiada para el siglo 14. Hoy por hoy pienso que la apuesta debe ser por todos los mexicanos. Sí, por todos. Iniciar un gobierno segregando (y hasta insultando) a quienes generan movimiento económico en el país no es buena idea. Para nadie.
Sin embargo, y en honor a mi paz mental, hoy dejaré de pensar en política y en qué clase de país podría heredarle a la Srita. Lennon si la persona equivocada llega al poder. Hoy me libero de esta presión para retomar la energía necesaria y así, el viernes 29 de junio, podré volver a analizar de la manera más objetiva posible las muy reducidas opciones factibles de ocupar la presidencia de México. El domingo 2 de julio haré lo que hace mucho no hago en domingo: me levantaré muy temprano. Buscaré una casilla especial en donde pueda depositar mi voto para el próximo presidente de mi país ya que no me encuentro en mi ciudad. Y esperaré resultados. Como lo harán ustedes y como lo haremos todos.
El lunes 3 de julio, indudablemente, habrá mucho que comentar.
Buen día.









