A un poco más de 24 horas después de haber concluido My Sweet George - El Concierto, aquí su bloguera de confianza les escribe todavía exhausta pero feliz del éxito que tuvo este evento. Realmente, y sin importar el número de conciertos y festivales que he podido atestiguar, me sigue impresionando el hecho de que The Beatles son el único grupo de la historia musical mundial que tiene seguidores de todas las edades y de todos los niveles sociales ¡después de más de 40 años de haber desaparecido! No tienen idea de cuántas emociones se despertaron ayer, sábado 23 de febrero, y de cómo todos los asistentes del evento reaccionaron ante las extraordinarias composiciones de George Harrison.
No teniendo aún imágenes del evento no puedo entrar en más detalles pero les prometo que tan pronto como me las entreguen escribiré una crónica más detallada de cómo Mauricio Mejía y yo vivimos la adrenalina que siempre se maneja detrás del escenario. Sin embargo, lo que sí les puedo adelantar es que el impacto que Sinestesia, Back Beat, Aleph y Morsa tienen en el público es sumamente impresionante. En especial, de Sinestesia guardo la gran calidad humana de sus integrantes y el gran cariño que el público les tiene, de Morsa me quedo con el popurrí Golden Slumbers / Carry That Weight / The End (que ya había mencionado en mi reseña de su presentación en el Liverpool Pub), de Back Beat con la maestría de Jaime Sosa (¡extraordinario baterista!) y de Aleph con el sólo de Something magistralmente interpretado por su líder, Leonardo Díaz (¡master!).

Por lo pronto les cuento que hoy, domingo 24, todavía cansada y con restos de adrenalina beatlera en el cuerpo, decidí mantenerme tranquila y me dediqué durante la tarde a ver la película titulada "Antes de Partir˝ en español (The Bucket List) cuyos dos papeles principales fueron interpretados por los señorones Jack Nicholson y Morgan Freeman. Y, ¡oh, decepción! Qué película tan mala, señores.
Digo, simplemente por los nombres de los estelares tu esperarías algo fuera de lo normal, ¿no es así? Pues no. Olvídense de que ambos actores están catalogados como extraordinarios por las grandes actuaciones que han tenido a lo largo de muchísimos años. Aquí, claramente, se ve que o andan en broncas financieras y aceptaron el numerito para sanear un poco las cosas, o de plano dejaron de tenerse fe como señores actores y decidieron darle el sí a un guión más que predecible, plano y hasta soporífero.
Edward (Nicholson) y Carter (Freeman) coinciden en el hospital propiedad del primero y ambos reciben diagnósticos fatales a corto plazo. Dado lo anterior, deciden tomar en serio el asunto trillado de la lista de cosas que hacer antes de morir y, aprovechando que Edward es multilmillonario, deciden viajar por el mundo para cumplir todas esas locuras que no pudieron llevar a cabo, Freeman por haber sido un hombre que se dedicó toda la vida a sacar a su familia adelante y Nicholson por no haberse salido del esquema de hombre de negocios atado a sus empresas. De este viaje, ambos regresan sabiendo que el tiempo que les queda no es mucho y arreglan los pendientes que tenían en la vida. ¿Así o más predecible? Del final mejor ni hablo, ese ya se lo imaginaron ustedes (zzzzzz).
Tal vez, lo único rescatable de este filme es precisamente la trillada idea de la lista de locuras que realizar antes de morir que todos, aún los que afortunadamente no padecemos una enfermedad terminal, tendríamos que cumplir a la orden de ya debido a que no sabemos en qué momento nos tocará partir. Por lo pronto, prometo yo empezar a volver a redactarla dado que inicié este año en mi ciudad nuevamente y con expectativas muy claras de qué es lo que sí quiero de mi vida y que, de plano, ya no es de mi interés tener a mi alrededor. ¿Alguno de ustedes sería tan amable de mandarme al correo que se encuentra en la parte superior de la columna de la derecha el teléfono de la casa de Paul McCartney en Londres? :D
Ya en serio, y dejando a un lado a Sir Paul McCartney, prometo tomar en serio la muerte y mucho más en serio la vida y dedicarme a lo que realmente vale la pena en este mundo: a contribuir a que la Srita. Lennon se vuelva una mujer de bien, a convertirme en un ser humano que pueda aportar algo que trascienda y a disfrutar intensamente cada día, bueno o malo. Y dentro de este último rubro, a vivir plenamente las cosas buenas que todos los días de nuestras vidas tienen y que, a veces, nos resistimos a ver por permitir que nuestras emociones negativas dominen a nuestra mente cuando tendría que ser al revés. Por lo pronto va una sonrisa a la vida y al Hombre Lleno de Magia que, según me contaron, me dedicó ayer, sábado 23 de febrero, la canción Something (interpretada por Aleph), algo que me hizo realmente muy feliz saber. ¡Gracias, P.H.!
Y estoy tan feliz que hoy he decidido regalarle a las primeras 10 personas que me escriban al correo de la columna de la derecha una carpeta con 74 portadas de revistas históricas beatleras en formato jpg y que son una colección única que todo beatlero que se respete a sí mismo debería tener. Aquí les pongo, sólo de muestra, 30 de ellas que son un ejemplo de este material tan extraordinario. ¿Qué esperan? Escríbanme para que se las envie. Créanme, les van a encantar.






























Las imágenes que ven aquí sólo son thumbnails; las originales son de diferentes tamaños pero todas mucho más grandes que estas muestras.
Buena semana. Sean felices. Hare Krishna. ¡Enamórense!
¡Feliz cumpleaños, George!





