Nada en la vida se compara con el amor que te puede despertar alguien a quien viste crecer y convertirse en una personita fantástica y en todos los sentidos. Y eso es justo lo que es Daniela Lennon: una persona sumamente joven que está descubriendo la riqueza del país en el que vive y que disfruta intensamente este periodo de su vida.
Eso se confirmó hoy en la mañana que salió justo a las 9:00 para ir a alcanzar a sus compañeros en el Parque 21 de Mayo (el Zócalo de aquí) para unirse a los alumnos muchas escuelas de esta ciudad y poner ofrendas de Día de Muertos en un espacio distribuido uniformemente por cada institución.
Antes de salir me hizo prometerle que no llegaría antes de la 1 de la tarde ya que no estaba segura de que terminaran a tiempo y no quería que la sorpresa se echara a perder. Obtenida mi promesa, muy orgullosa salió de la casa cargando una bolsita con el kilo de mole que habíamos comprado un día antes para este evento y con 10 pesos para su camión.
Mi llegada al centro fue recibida con una sonrisa semi-nerviosa. "Ya quedó, mamá, pero ahí está el teacher a cargo de los que están dando la exposición a los papás y ¡me odia! No vayas ahorita, por favor". Conmovida por su nerviosismo y asegurándole que su profesor de inglés no la odia, me situé atrás de un grupo de padres de familia que estaban muy interesados escuchando a una compañerita de Daniela repetir como merolico la explicación de cada uno de los elementos de la ofrenda.
Cuando éstos se fueron, el mismísimo teacher se me acercó.
- Buenas tardes, señora, usted es...
- Mamá de Daniela... -, le contesté mientras vi que la Srita. Lennon se alejó lo más posible para evitar que el profesor le hablara, - ...de esta señorita que se siente un poco nerviosa ante sus resultados en la materia de inglés.
El teacher sonrió y volteó a verla.
- Es la mejor... Pero no se lo diga, por favor, creo en que los alumnos deben de esforzarse contínuamente para superarse a ellos mismos y por eso le exijo cada día más.
Dicho lo anterior, el hombre que provocó mi mejor sonrisa del día de hoy y cuyas palabras me hicieron sentir sumamente orgullosa, llamó a una compañera de mi hija para que me diera la explicación pertinente a ese altar de muertos. ¿Quieren leerla? Es realmente interesante.
"Para las culturas que habitaron las diversas regiones del Estado de Veracruz, el Dios representante del más allá era Mictlantecuhtli.
Antiguamente la celebración se llevaba a cabo en el mes de agosto, época donde se recogía la cosecha de maíz. Sin embargo, a la llegada de los conquistadores y con la imposición del catolicismo, se prohibió a los indígenas poner altares, transladando la celebración al 1 de noviembre, día de Todos Santos.
La Ofrenda, también conocida como Puchaw, está constituida por 2 niveles. El primer nivel es dedicado a los niños y el segundo y tercer nivel son para los adultos.
En el primer nivel se colocan dulces que simbolizan la felicidad, juguetes de palma, tamales de frijol, chocolate, pan, frutas de temporada y, como un elemento de mayor importancia, se coloca un izcuinthe que para los antepasados simbolizaba al ayudante encargado de cruzar a las almas por el río Chiconahuapa.
En el segundo y tercer nivel se colocan los platillos típicos de la región.
En cada nivel se depositan jarros con agua la cual es considerada como la fuente de vida y sirve para calmar la sed del difunto. Otros elementos importantes en el altar son sal, que evita que el cuerpo se corrompa, un petate para que el alma del difunto descanse, una vara para alejar a los malos espíritus y maíz, que simboliza la buena cosecha.
Se deben colocar 4 veladoras en forma de cruz representando los 4 puntos cardinales que ayudan al difunto a orientarse.
Se pone una cruz de ceniza para expirar las culpas pendientes del difunto.
Finalmente, se coloca un arco que simboliza la entrada al Mictlán".
Después de esto, no queda más que agradecer un día más de vida y aprovecharlo para poner mi altar de muertos:

Francisco José Chacón Guerrero
Enero 9, 1927 - Agosto 13, 1981