De mi última visita a México me traje, entre varios tesoros, dos que me han hecho disfrutar mucho últimamente. El primero de ellos, la foto que inicia este post, es el libro Meet The Beatles de Steven D. Stark, un estadounidense que, inteligentemente y a diferencia de muchos biógrafos beatleros autonominados como "oficiales", en lugar de ponerse a hacer el recuento cronológico de siempre de todos los hechos relacionados con The Beatles, se puso a hacer un análisis muy certero y muy atinado del nivel social y cultural en el cual se encontraba Estados Unidos antes, durante y después de la primera visita del grupo, en febrero de 1964, y qué aportaron John, Paul, George y Ringo a ella.
Una frase que no conocía de Ringo y que rescato como la clave que encierra este volúmen es la siguiente:
"Una de las grandes diferencias entre los jóvenes de aquí y los jóvenes de mi país, la Gran Bretaña, es que nosotros no odiamos a nuestros padres".
Y aquí Richard Starkey (aka Ringo) le dio al clavo tanto como lo hizo Steven D. Stark al ubicarla como una de las situaciones detonantes del rompimiento generacional entre padres e hijos que se dio en los 60 en nuestro vecino país que fue la explosión de rencores acumulados por un par de guerras, el reciente asesinato de su presidente y la imposición impositiva de las generaciones anteriores que nunca se detuvieron a analizar que la generación de jóvenes de los 60 ya no podía vivir en el mundo que se había conocido hasta ese momento dado que la evolución ya había iniciado irremediablemente.

Y justo esta diferencia social entre ambos países queda clara en la película "The Family Way", otra maravilla en DVD que llegó a mi librero del tesoro beatle y que se quedó ahí durante varias semanas hasta este fin de semana pasado, en el cual el señor periodista y yo tuvimos chance de verla tranquilamente.
Esta película, la primera musicalizada por Sir Paul McCartney en colaboración con George Martin, es un recuento de las peripecias de unos recién casados ingleses que, siendo sumamente jóvenes, no cuentan con los medios para vivir independientemente de sus padres. Estelarizada por Hayley Mills en el papel de la joven esposa Jenny Fitton y por Hywel Bennett, que interpreta a su marido Arthur, la cinta inicia en el momento en el que los recién casados se disponen a salir de luna de miel sólo para darse cuenta que la agencia de viajes que les vendió el viaje los timó y que el dueño de ésta se fugó con el dinero.
A partir de este momento, el joven esposo entrará en depresión al darse cuenta que no tiene los medios para salirse con su esposa de la casa de su frío y exigente padre (excelentemente interpretado por John Mills) y que, para colmo, la gente de su alrededor se está dando cuenta de que su matrimonio no ha sido consumado, en parte por una broma que su hermano le hizo para la noche de bodas y en parte por la dura situación que está viviendo.
El final confirma lo que Ringo bien dijo; quien finalmente logró que el matrimonio se independizara e iniciara, ahora sí, su vida matrimonial en forma fue precisamente aquel personaje que de inicio es catalogado por los espectadores como el causante de todos los problemas del joven Arthur: su padre.
Si tienen oportunidad de adquirir la película y verla, háganlo. Será un buen ejercicio retro con toques de realidad de la Inglaterra de la década de los 60 y que además está finamente aderazada con esta obra de arte, que sólo pudo haber sido compuesta por McCartney (de Chacón):
Buen martes.
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La rola de hoy:
Variations Concertantes Opus 1: VIPaul McCartney
The Family Way