
Si alguna vez existió algún músico que la tuvo difícil, ése fue George Harrison. A diferencia de los que fueron sus compañeros de banda, George no nació con talento musical.
George, que llegó al mundo el 24 de febrero de 1943, tuvo una niñez normal en una familia de clase media de Liverpool. Sin haber demostrado afición por la música, recibió su primera guitarra de su madre a los 13 años. Le costó mucho adquirir una disciplina para tocarla e inclusiva en algún momento la dejó botada en un closet cuando una de las llaves de cuerdas se le rompió. Sólo cuando su hermano Peter la rescató y reparó, George entendió que podría empezar a controlar este instrumento copiando los acordes de grabaciones de grandes guitarristas e intentando reproducirlos por sí mismo.
Ya siendo parte de The Beatles, George tuvo muchos problemas para lograr que se le tomara en serio. Paul constantemente le indicaba cómo tocar acordes e inclusive el mismo George Martin, tal vez impactado por el talento de John y Paul, menospreciaba sus capacidades interpretativas y como compositor. El primero de sus temas incluido en un disco de la banda fue Don't Bother Me, en el álbum With The Beatles y sólo 2 años después pudo colar otros dos: I Need You y You Like Me Too Much para el álbum Help!.
Los últimos años de la década de los 60 fueron casi una tortura para George que ya no soportaba ser un Beatle. Las terribles diferencias existentes entre los 4 integrantes del grupo, aunadas a la presencia inevitable de Yoko en el estudio 2 de Abbey Road hizo que George abandonara el grupo temporalmente. Finalmente, en el último mes del año 1969, George sintió el alivio de verse independiente al incorporarse como un músico más en una gira que el dueto estadounidense Bonnie & Delaney (Bramlett) realizó por Inglaterra y Dinamarca en la cual se dio cuenta de que ya nada le impedía seguir adelante por sí mismo.

De este álbum, sin lugar a dudas, el sencillo My Sweet Lord fue la llave que le proporcionó a George difusión mundial y que hizo que sus bonos como artista consolidado se ubicaran en el primer lugar por haber compuesto y producido el primer himno religioso del mundo que no ofendía ningún credo ni pregonaba uno en específico.
Poco le duró el gusto. Apenas dos meses después de que My Sweet Lord llegó al número 1 de las listas de popularidad de Estados Unidos (en Inglaterra llegaría unos días después), George se encontró con la desagradable sorpresa de que una compañía de Nueva York, Bright Tunes, lo estaba demandando por el plagio musical de esta canción única.
Cuando finalmente la querella entró a juicio, los expertos musicales apuntados por el tribunal de Nueva York pretendieron demostrar que George se había fusilado íntegramente los acordes musicales de la canción He's So Fine, autoría de Ronnie Mack e interpretada por The Chiffons a principios de los 60 y que sólo le había cambiado la letra.
Para probarlo, reprodujeron lo siguiente en la sala de la corte para que los asistentes a ese juicio histórico pudieran constatar por sí mismos que se había robado la canción:
Acorde principal de He's So Fine

El próximo sábado 27 de enero impartiré la conferencia titulada "My Sweet Lord, El Juicio" en la celebración del segundo aniversario del Club de Los Beatles de Tampico cuyos miembros han tenido la gentileza de invitarme a ser parte de ella. Será un gusto para mí conocer a todos los integrantes de esta comunidad y compartir con ellos el desenlace inesperado que este juicio tuvo así como sus consecuencias legales.
Regresaré a este blog a partir del 29 de enero para comentarles de este evento. Mientras tanto, tengan una buena semana. Sean felices. Hare Krishna.
ACTUALIZACIÓN: El Círculo Beatle aprovechará este fin de semana para migrar de servidor por lo que la emisión 66 se transmitirá el viernes 2 de febrero de 2007.











