Disfrazar realidades

La música de The Beatles tiene una particularidad: es atemporal y tiene la virtud única de ser conocida (al menos unas canciones) por personas de todas las edades, clases sociales y en la mayoría de los países del mundo. Habrá, por supuesto, muchísima gente que no sea particularmente aficionado a ella pero eso no es impedimento para que reconozcan cuando una canción es de The Beatles o, inclusive, hasta se sepan la letra o la tonada de las más conocidas, léase Hey Jude, Give Peace A Chance, Yesterday, Imagine, Michelle y algunas otras más.

El siguiente escalón corresponde a aquellas personas que sí gustan de esta música generada por John, Paul, George y Ringo a partir de los primeros años de la década de los sesenta y que además, sin ser grandes seguidores, cuentan con conocimientos básicos relacionados al grupo: los años que duraron juntos, los álbumes que sacaron al mercado, las canciones que hicieron historia, algunos éxitos de sus carreras solistas, etc.

Los que están en el siguiente nivel de la pirámide son aquellos que ya se enamoraron totalmente del legado beatlero, que se saben de memoria álbumes y canciones, que se encuentran en la fase de aprender de sus vidas (y muertes), que están tan inundados del espíritu beatlero que, irremediablemente, endiosan a los cuatro integrantes del Cuarteto de Liverpool y adoctrinan (o por lo menos, lo intentan) a cuanto mortal se encuentren en el camino con el fin de conseguir más seguidores beatleros. Sí… igualito a una secta, así de fuerte es esto. De hecho, muchos sabrán que hablo con la absoluta verdad, este fenómeno se da más en los seguidores de John, que lo asocian con la izquierda (radical o no), con el poder de las masas y con imaginar un mundo sin posesiones y le tiran con fervor político del intenso a Paul, asociándolo con la derecha, la explotación de los pobres músicos que lo han acompañado durante muchos años y con hacer álbumes únicamente con fines comerciales. En pocas palabras, para muchos de ellos, John es el bueno y, Paul, el malo. O al revés… porque tampoco faltan en este medio los de ultraderecha que invariablemente le tiran a John (a veces con sustento, otras no). Es curioso e interesante ver como un medio formado por seguidores de una banda musical se puede convertir en una microsociedad con elementos representativos de cualquier sociedad de tamaño real.

El primer nivel de la pirámide, como en cualquier otra, es ocupada por los menos. En ella se encuentran las personas que ya entendieron la realidad y la captaron en toda su extensión: sí, John, Paul, George y Ringo son (fueron) músicos y artistas extraordinarios pero, además, son (fueron) seres humanos con defectos y virtudes, con errores y aciertos, con debilidades y fortalezas. Entender esta realidad es muy doloroso, tanto como darte cuenta de que Santa Claus no existe, y sobre todo, es muy impactante para aquellos que se encuentran ya totalmente inmersos en lo que fue la producción de una banda musical que no ha tenido igual aún 40 años después (aquí el sustento que tuve para escribir esta última frase).

Cuando yo terminé de redactar la conferencia “My Sweet Lord, el Juicio”, decidí no revisar el producto terminado sino hasta varios días después para poder analizarlo con una visión fresca en lo que sería su versión final. Al hacerlo, entré en pánico porque me di cuenta que la tesis que yo estaba manejando y que tendría que decir en público era la triste realidad: George sí se había robado la canción pensando, tal vez ingenuamente, que nadie se daría cuenta o que los que sí se darían cuenta no se la harían de a tos. En pocas palabras, me aterrorizó darme cuenta que lo menos que me haría el público beatlero que asiste a las conferencias en los festivales sería lincharme y por una razón básica: The Beatles son intocables (finalmente, decidí no quitarle nada a esta ponencia y no disfrazar realidades).

Les cuento esto porque hoy me encuentro con una noticia muy triste y que me parece un error garrafal por parte de los dos Beatles vivos: Ringo y Paul. La noticia, que salió publicada aquí, es la confirmación de que ambos han tomado la decisión de detener la publicación del DVD de la película “Let It Be” porque, de acuerdo a una fuente de Apple Corps (traduzco lo publicado de manera literal): “Se había hablado de que ‘Let It Be’ finalmente saldría al mercado pero se ha cambiado de decisión. The Beatles aún son una marca global masiva y el sentir es que no ayudará si el público ve el lado más obscuro de la historia. Ni Paul ni Ringo se sentirían cómodos publicitando una película en donde se muestra a los cuatro Beatles irritando los nervios de los demás” -esto, en referencia a la pesadilla que fueron las sesiones Get Back, del 2 al 31 de enero de 1969, en preparación del álbum Let It Be en donde ya todos se alucinaban entre sí, que estuvieron llenas de momentos de mucha tensión y que fueron grabadas por el director Michael Lindsay Hogg para convertirlas en la película del mismo nombre-.

Y perdonarán, pero en este momento dejo de dirigirme a ustedes, amables lectores de El Blog de Tere y me dirigiré directamente a Paul y a Ringo:

Queridos míos, ¿PERDOOOOOON? ¿QUE &/%/)= -madres- LES PASA? ¿Cómo permiten ustedes dos, Paul y Ringo, viejos lobos de mar, que alguien los malaconseje de esta manera? ¿Quien les hizo creer que disfrazar la realidad de lo que fueron sus vidas -y que está documentado hasta el cansancio en miles de libros- iba a mantener la “buena” imagen de The Beatles? ¿Qué no se dan cuenta de que, precisamente, lo humano de su arte es lo que ha reunido a millones y millones de seguidores en el mundo? Repito: ¿QUE LES PASA?

Como si John no hubiera escrito Imagine porque necesitaba dinero y sabía que el tema vendería mucho, como si Paul no hubiera ejercido violencia contra Linda, como si George no le hubiera sido infiel a la mamá de su hijo a pesar de su fervor religioso, como si Ringo no hubiera tocado fondo con sus adicciones….

Y sin embargo… así los queremos. Y sin embargo, así los seguimos. Y sin embargo, así nos maravillamos con su arte. Y sin embargo, aquí estamos todos, entendiendo su realidad y admirándolos aún más porque trascendieron a pesar de y con todo y su condición de seres humanos.

Y nosotros no disfrazamos la realidad de nuestra (humilde) condición de seres humanos comunes, corrientes y mortales, a diferencia suya. Tapar el sol con un dedo nunca ha funcionado. La historia personal, ya lo dije alguna vez en este blog, puede amarse u odiarse… pero eso no la cambia, no la altera y, sobre todo, no la borra.

Buen jueves.

Capítulo 27

La semana pasada, unos días antes del Festival de Ricatti, recibí una llamada de la distribuidora de cine Film House en donde se me invitó a ser parte de la premiere en México de la película Chapter 27, que bien yo se, ha levantado polémica en el mundo.

El evento será hoy en la noche y estaré magníficamente bien acompañada por una de mis hijas. Ambas nos presentaremos extremadamente bien arregladas y con toda la intención de analizar de manera más objetiva este producto que narra un pasaje que marcó las vidas de todos los beatleros del mundo y de la manera más dolorosa.

Y sí, se perfectamente bien que he condenado anteriormente en público dos películas gringas que no han pasado de ser, literalmente, una gringada (ésta y ésta) y que es muy factible que haga lo mismo con la que hoy veré. Sin embargo, me daré el chance de estudiar con la mayor objetividad posible esto que Film House está presentando a mi consideración y a la del público mexicano.

Los veo mañana.

Absolutamente dulce

Y dime… ¿cuál es tu canción favorita de The Beatles?

Esa pregunta me la han hecho innumerables ocasiones y en todos lados, no sólo en el ámbito beatlero. Mi respuesta varía un poco dependiendo de quién la realizó pero normalmente contesto una de dos: For No One o Maybe I’m Amazed, ambas de Paul McCartney de Chacón.

Lo cierto es que tengo una tercera canción favorita y ocupa un lugar tan primordial en mis preferencias que, invariablemente, no dejo de escucharla (y a todo volumen, de preferencia) por lo menos 5 veces cada semana y es que esta rola tiene la particularidad de prenderme dado su ritmo extraordinario y su gran riqueza. La bronca aquí -y por eso casi nunca la menciono- es que no es una canción de The Beatles sino de Bob Dylan.

Yo jamás me hubiera fijado en la canción Absolutely Sweet Marie de no haber sido porque ésta fue interpretada por George Harrison en el concierto celebración por el 30 aniversario de artista de Dylan (en la cual también interpretó la extraordinaria If Not For You). Sin embargo, la feliz coincidencia de haber encontrado esta interpretación en vivo en uno de mis bootlegs de George me hizo también confirmar la gran validez con la que cuenta Bob Dylan en la música contemporánea.

Aquí, la absolutamente maravillosa Absolutely Sweet Marie:

Esta versión corrió a cargo de George en la guitarra acústica y voz principal, G. E. Smith y Steve Cropper en las guitarras, Booker T. Jones en el órgano, Donald “Duck” Dunn en el bajo y Antony Fig y Jim Keltner en la batería. La letra de la canción se encuentra aquí.
Por su parte, el concierto se llevó a cabo el día 16 de octubre de 1992 en el Madison Square Garden de la Ciudad de Nueva York y en él participaron grandes artistas de la talla de Stevie Wonder, Eric Clapton, Tracy Chapman, Johnny Cash, Lou Reed, Tom Petty y Kris Kristofferson, entre otros.

Absolutely Sweet Marie fue compuesta por Bob Dylan en 1965 y salió al mercado como parte de su álbum Blonde On Blonde.

¡Absolutamente dulce!

Detalles

…Y justo cuando sientes que tu corazón está a punto de estallar, la vida se encarga de poner detalles a tu alrededor que te hacen sonreir:

Un hermoso Gato que se enoja cuando lo despiertas para tomarle una foto

Una colección de dibujos beatleros que nadie más tiene en el mundo

Un animalito raro de forma hexagonal y luminoso que te saluda desde una jardinera en la calle y que, al parecer, nadie más ha detectado

La vida, indudablemente, es bella.

3er Festival de The Beatles de Ricatti – Mi reseña

Hoy, un día después del 3er Festival de The Beatles de Ricatti, me encuentro en casa, totalmente recuperada del esfuerzo que significó ser la responsable de la continuidad de este evento de 6 horas y media de duración y feliz por haber sido parte este episodio, excepcional dentro del medio beatlero mexicano. Han sido muy pocas las ocasiones en los 5 años (¡ya cinco!) que llevo siendo parte activa de este ambiente en las cuales he visto al público responder de la manera tan entusiasta como lo hicieron ayer las muchas personas que se congregaron en el Centro de Convenciones Tlatelolco.

Las puertas del salón Azteca se abrieron justo a las 3 de la tarde (hora exacta en la que también recibí en mi cel un mensaje deseándome buena suerte, el cual agradezco mucho) y, a partir de este momento, como siempre sucede, los acontecimientos se dieron uno tras otro con gran rapidez. El lugar desbordaba movimiento de todos los involucrados: por una parte, y al fondo del salón, la bellísima Martha My Dear acompañada de su hermana Dear Prudence y el resto de su familia, disponía su mesa de venta de artículos beatleros mientras que, simultáneamente, organizaba el movimiento en la cocina para la venta de comida y me daba la bienvenida con su hermosa sonrisa y un cálido abrazo. Por otra, ya en el escenario, The Blackbirds se encontraban muy ocupados instalándose en forma para abrir este festival y, a su vez, el Sr. Ricardo Calderón acompañado por su siempre gentil esposa, Sofía, se encargaba de acomodar en su punto de venta todos esa memorabilia (¡se me fue llevarme el DVD del concierto en Quebec!…) que todos amamos y que queremos en nuestras casas. :)


The Blackbirds

Como si fueran diez segundos, cuando me di cuenta, el reloj mostró que eran las 4:00 en punto y que correspondía que subiera al escenario a darle la bienvenida al número ya respetable de personas que estaban en el salón y a presentar a Paco, Lalo, Álvaro, Charly y Esteban, The Blackbirds, quienes se veían sumamente seguros de sí mismos y de su talento. La bienvenida fue rápida y, sin mucho que agregar (los regalos los empecé a distribuir a partir del siguiente receso) me bajé del escenario sorprendida, una vez más, de la maestría con la que cuenta ya esta banda y que en muy pocos meses han logrado un gran nivel musical e interpretativo. No en balde, según me cuentan, se reúnen tres veces a la semana para ensayar.

No hubo un sólo grupo de los restantes, Revolver, Sinestesia, Desfasados y Grupo seis69nueve que no se portara a la altura y sacara su presentación de una manera más que digna. Sinestesia, todos los sabemos, cuenta con un historial muy extenso en el medio beatlero apoyado por el número impresionante de seguidoras con las que cuenta y que no pierden tiempo en hacerles saber que les son totalmente leales. Por su parte, Revolver, con toda la seriedad del mundo, se presentó a tiempo a la cita e inició su presentación realizando las conexiones necesarias para sonar bien de la manera más profesional, sin retrasos y con la mayor disposición de complacer a su público.


Grupo seis69nueve

Mención aparte merece el Grupo seis69nueve, integrado por Sergio, Daybeat, Julio, Richard y Fernando. A ellos, se los confieso, los tenía yo catalogados como una banda que, por estar involucrada también en el medio de la música versátil, no pasaría del nivel 3 en la beatlemanía nacional dado que al interpretar otro tipo de música, difícilmente podrían sonar bien en un género, el beatlero, que demanda mucho tiempo de estudio y ensayo para presentar, de la manera más fidedigna posible, la música que John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr crearon en la década de los 60 como banda y a partir de los 70 como artistas solistas. Sin embargo, y éste es un error en el cual he incurrido anteriormente y que no termino de dejar de cometerlo, la vida te da sorpresas y el talento musical, ese don con el que muy pocos mortales afortunados nacen, me demostró una vez más lo equivocada que estuve al no apostarle a lo que ahora es una realidad innegable: seis69nueve la está haciendo y la está haciendo muy bien. Bien por ellos.

¿La sorpresa de la tarde? Desfasados, un grupo que ni beatlero es pero que logró lo que yo nunca había visto en ningún concierto o festival del medio: que todos, absolutamente todos, nos pusiéramos a cantar, corear y a bailar los éxitos de Doors, Credence, Rolling y otros grupos de oldies. ¡Son EX-TRA-OR-DI-NA-RIOS! Lo que yo vi, desde un lado del escenario, fue realmente sorprendente ya que no hubo una sola mesa en donde más de la mitad de las personas que la ocupaban se pararon a bailar junto con los excepcionales acordes que Desfasados hicieron sonar. Y créanme, esto se los dice alguien que jamás se ha tomado la atribución ni la libertad de ponerse a bailar en ningún evento y con ninguna banda y mucho menos durante más de media hora dada, precisamente, la gran responsabilidad que me conceden los organizadores de éstos al honrarme como la conductora oficial (y miren que yo llegué a representar a un grupo que fue muy prometedor en su formación original y ni con ellos me di el lujo de bailar, siquiera, una canción completa). La electricidad que Desfasados genera desde el escenario está cargada de un toque fuera de lo normal que invade irremediablemente a quienes los escuchan. ¿Cómo serán los designios divinos en relación a algo tan terrenal que conceden factores adicionales a unos cuantos y que se los niegan a otros sin importar el tiempo que llevan en el medio? ¿Será que el carisma, resultado de la unión de 4 personalidades diferentes y complementarias en un escenario, es el factor decisivo que señala quién tendrá éxito y quién no pasando sobre el dominio musical e interpretativo? Bien valdría la pena un post completo dedicado a el por qué grandes artistas nunca pasan de un nivel mediocre a pesar de sus esfuerzos y por qué otros arrasan desde sus inicios (ese, entra a mi lista de posts pendientes junto con el capítulo del libro de May Pang y el meme de las 10 cosas que mencioné en mi post anterior).

Por lo pronto, y para que no se queden con las ganas de escucharlos, les dejo aquí un video de Desfasados (aquí hay otro):

Cierro este post dando las gracias:

  • A la bellísima Martha My Dear, dueña de la Cafetería Ricatti, la única cafetería de la Ciudad de México de temática be
    atlera que, además de contar con una calidad humana extraordinaria, se ha encargado durante mucho tiempo de promover a bandas tributo en el medio y de mantener vivo este espíritu beatlero que, ustedes bien lo saben, una vez que entra en tí, jamás te deja. Gracias, linda mujer, por las bellas palabras con las cuales te referiste a mi persona al presentarme al inicio del evento. Te agradezco la confianza que depositaste en mí para conducir tu evento de la mejor manera y te reitero que cuentas conmigo, con mi conducción y mis conferencias siempre que lo desees.
  • Al Sr. Ricardo Calderón que, de la manera más generosa, donó la gran mayoría de los regalos que tuve la oportunidad de rifar y entregar desde el escenario. Ninguno de nosotros, eso lo tengo muy claro, seríamos parte de este medio tan maravilloso sin los esfuerzos que tú, Ricardo, has realizado desde la década de los 70 por difundir y preservar el legado de The Beatles en México. Es un verdadero privilegio contar con tu confianza y con tu amistad.
  • A las cinco bandas que se presentaron ayer (Blackbirds tocó dos turnos) en este festival: yo bien se, porque lo he vivido y lo he sufrido junto a ustedes, que se requiere de mucho coraje y mucho valor el llegar a un escenario, subir con la mejor de las sonrisas, dar la cara ante cientos de personas y demostrar de qué madera están hechos. Cuentan con mi respeto y admiración así como con mi agradecimiento por permitirme compartir con ustedes esos momentos que marcan vidas.
  • A Roberto Carlos Balmori, titular de la emisión Déjalo Ser de Frecuencia CEM, la estación de radio del Tecnológico de Monterrey, gracias por tu presencia, por tus sonrisas y por tu apoyo al aceptar mi invitación a subir dos turnos a conducir el evento conmigo y aligerar un poco la tensión que significa tener a tu cargo el que el público esté contento en todo momento. No me sorprendió el dominio escénico que demostraste ni la seguridad con la que hablaste enfrente del micrófono ya que conozco tus capacidades desde hace más de un año. ¡Mil gracias!
  • A todas las personas que se dieron cita ayer en el 3er Festival de The Beatles de Ricatti, ¡gracias! Sus sonrisas, los aplausos que me concedieron, sus gritos de apoyo y sus porras son instantáneas que llevaré en mi memoria hasta el último día de mi vida. Sin ustedes, tal como se los dije ayer, nada de esto sería posible.
  • Finalmente, gracias a la hermosa Danna, a Monserrat y a Juan Pablo por sus sonrisas y su disposición, me encantó haber tenido la oportunidad de estar con ustedes ayer. Gracias, también, a Wendy Solís y a Hugo Antonio Hernández por mostrar en el escenario los posters que distribuimos entre el público, al Ing. David Trejo por haber sido testigo de lo que es una parte muy importante de mi vida, a los dos hijos de Martha My Dear por sus muestras de cariño y al grupo de bellas damas conocidas en el medio beatlero como “las gritonas” que son las encargadas de poner a todos a bailar con su entusiasmo inagotable en cada evento. También agradezco al personal del Centro de Convenciones Tlatelolco el gran apoyo que nos brindaron para poder realizar este evento.

¡Y apenas va a comenzar la parte del año de los eventos beatleros fuertes! Tenemos muchos ya programados, empezando este sábado próximo en la sede del Club Todos Juntos Ahora (Amsterdam 302, Col. Hipódromo Condesa) a las 5 de la tarde y con la presentación de Revolver y siguiendo con presentaciones en foros grandes unas semanas después. Los mantendré informados.


Presentando a The Blackbirds

En el ínter, sean felices. Buen inicio de semana.