Geoff Emerick en México

Ayer, martes, 29 de abril, recibí una invitación extraordinaria: ir a ver a Geoff Emerick.

Para quienes no sepan quién es este señor y su impresionante labor, les comento rápidamente que este ingeniero de grabación es el responsable de la calidad del sonido de los álbumes Revolver, Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, The Beatles (The White Album) y el maravilloso Abbey Road… ¡ahí nada más!

Su trabajo también incluye los álbumes Band On The Run, London Town y Flaming Pie de Paul y varios de artistas de la talla de Supertramp, Elvis Costello, America, Cheap Trick y Jeff Beck.

Geoff Emerick llegó a México invitado a la Sound Check XPO a impartir dos conferencias y a promocionar su libro Here, There and Everywhere, My Life Recording The Music Of The Beatles, coescrito con el periodista Howard Messey.

Llegué al WTC con un nudo en el estómago. Cuando sabes que vas a poder ver de cerca a alguien que atestiguó de primera mano la evolución de una banda como The Beatles y que fue uno de los responsables directos de su trascendencia, te sientes inundado por una sensación indescriptible porque sabes que puedes tener unos segundos con una persona que cuenta con un mundo de conocimientos por aprender e infinidad de logros por admirar e imitar.

La emoción de ver de lejos la mesa en donde Geoff Emerick se encontraba firmando autógrafos no fue nada comparada con el momento en el que finalmente me tocó el turno de pasar a su lado. ¿Qué le dije? Pues todo lo que quise ya que el Sr. Emerick además de ser el ganador de varios Grammys, cuenta con una paciencia extraordinaria y la sonrisa a flor de piel cuando trata con sus seguidores. Después de darle la bienvenida a México y de hacerle saber que admiraba su trabajo, todavía pude comentarle que el vocablo en español de mi nombre no es “Terri” sino “Tere” y que estaba más que puesta para escuchar con sumo interés la conferencia que impartiría dos horas después y cuyo tema sería el mismo de su libro: sus experiencias grabando la música del Cuarteto de Liverpool.


Geoff Emerick

La ponencia fue más de lo que esperé. La dinámica consistió en una entrevista realizada por Messey y cuyas respuestas por parte de Emerick se ilustraban en dos pantallas gigantes (cada una situada en un extremo de la sala) con imágenes relacionadas con sus respuestas. El órden de las preguntas fue cronológico, es decir, iniciando con su trabajo en Revolver y continuando con sus anécdotas de cada uno de los álbumes beatleros en los cuales trabajó.

Sobra decir que las caras de admiración en la sala se hicieron más que patentes cuando nos enteramos de que sólo contaba con 19 años cuando a John se le ocurrió pedirle que se encargara de que su voz en la canción Tomorrow Never Knows sonara como “la del Dalai Lama predicando desde una montaña” y que su corta edad no fue impedimento ni para su creatividad ni para su talento. ¿Saben qué hizo? Hizo pasar la voz de Lennon por una bocina Leslie para que en la grabación final se escuchara ese efecto que John deseaba. ¿A cuántas personas conocen ustedes que a los 19 años hayan obtenido tanta trascendencia?

Mención aparte merece el gran sentido del humor de Geoff Emerick, sumamente británico y con una dosis de sarcasmo implícito muy especial. Su cara al mencionar el momento en el cual John hizo que llevaran una cama al Estudio 2 de Abbey Road durante las grabaciones del álbum homónimo para que ahí reposara su adorada Yoko después del accidente que ambos habían tenido en Escocia y desde donde Yoko emitía críticas musicales (!) por medio de un micrófono, fue más que maravillosa e hizo que varios soltáramos una carcajada. De la misma manera, su rostro fue más que elocuente cuando nos dijo su opinión del álbum Love, que comparto ampliamente con él. Su respuesta al respecto (“Nunca lo he escuchado”), fue perfecta; indudablemente, al buen entendedor, pocas palabras.

Y sí, ahora soy la orgullosa poseedora de un libro titulado Here, There And Everywhere y de un booklet del CD de Sgt. Pepper’s dedicados a mí por parte de uno de los grandes de la beatlemanía mundial: Geoff Emerick. No saben qué feliz me siento.

No puedo terminar este post sin agradecer a las dos personas que hicieron posible este momento tan importante en mi vida beatlera: el Sr. Ricardo Calderón, que gentilmente pensó en mí y que se tomó la molestia de hablarme a mi celular para arreglar el encuentro en el WTC y a Gerardo Esquivel, periodista de Mundo Ejecutivo, cuya generosidad hizo posible que pudiera yo ingresar a la sala de la conferencia. Gerardo, te lo agradezco infinitamente; no esperaba que tuvieras un detalle tan extraordinario conmigo después de mi regreso de Córdoba. Me puso muy contenta el volver a ver tu sonrisa. ¡Gracias, Ricardo y Gerardo!

Les debo la foto en la cual estoy con el Sr. Emerick. Apenas llegue, la subiré a mi Hi5.

Buen miércoles, felicidades a los niños en su día.

ACTUALIZACIÓN: ¡Llegó! Aquí la foto que me tomaron ayer con el Sr. Emerick. Soy beatlera feliz :D

The Wigs en el Liverpool Pub


De izq. a der.; Germán, Mario, Tere, Wen, Luis y Carlos

Hola a todos.

Están cordialmente invitados mañana, martes 29 de abril de 2008 a las 9:00 p.m., a apoyar al grupo The Wigs que realizará una audición en el muy conocido Liverpool Pub (Insurgentes Sur 858, Col. Del Valle, Teléfono 5523.2732).

Carlos, Luis, Germán y Mario buscarán demostrar que cuentan con la calidad necesaria para ser aceptados y será muy importante para ellos el apoyo que la comunidad beatlera del Distrito Federal pueda brindarles. No habrá cover y únicamente se cobrará el consumo personal.

Anexo una foto con The Wigs tomada hace un año en SFMx por Alejandra Hernández, creadora de este espacio beatlero y que representa mucho para Wendy Solís y para mí.

Buen inicio de semana… se vienen muchos eventos beatleros de primer nivel.

Lo esencial

Cuando llegué a la adolescencia y, en especial, al momento en el cual empecé a descubrir los encantos de los hombres, un día me di cuenta que mi madre había entrado a mi cuarto mientras me encontraba en la escuela y había puesto un pequeño cuadro en la pared, prácticamente igual al que se encuentra al inicio de este post.

Después de agradecerle el detalle inesperado, le pregunté por qué lo había hecho. Guillermina, sin contestar, únicamente se levantó de su silla y se dirigió a su habitación. Momentos después salió de ella con un libro en las manos: El Principito de Antoine de Saint-Exupéry.

“Léelo”, me dijo. “Te servirá para toda tu vida. ¡Ah! Y no te dejes engañar por lo que se ve a primera vista; éste es un libro para adultos, no para niños”.

Hoy, muchos años después, confirmo una vez más la gran sabiduría de la mujer que se encargó de mi formación y de esta pieza literaria, que acaba de ganar el título de “La Obra Más Influyente” en la reciente celebración internacional del Día del Libro, les comparto unos extractos que han sido imprescindibles para mi vida.


- Conozco un planeta donde vive un señor muy colorado, que nunca ha olido una flor, ni ha mirado una estrella y que jamás ha querido a nadie. En toda su vida no ha hecho más que sumas y restas. Y todo el día se lo pasa repitiendo como tú: “¡Soy un hombre serio, soy un hombre serio!”… Al parecer esto le llena de orgullo. Pero no es un hombre, ¡es un hongo!

-


¿Y el biombo?

-Iba a buscarlo, pero como no dejabas de hablarme…

Insistió en su tos para darle al menos remordimientos.

“¡No supe comprender nada entonces! Debí juzgarla por sus actos y no por sus palabras.

De esta manera el principito, a pesar de la buena voluntad de su amor, había llegado a dudar de ella. Había tomado en serio palabras sin importancia y se sentía desgraciado.

“Yo no debía hacerle caso -me confesó un día el principito- nunca hay que hacer caso a las flores, basta con mirarlas y olerlas. Mi flor embalsamaba el planeta, pero yo no sabía gozar con eso… Aquella historia de garra y tigres que tanto me molestó, hubiera debido enternecerme”.

Y me contó todavía:

 ”¡No supe comprender nada entonces! Debí juzgarla por sus actos y no por sus palabras. ¡Me perfumaba y me iluminaba la vida. No debi haber huído jamás! ¡No supe adivinar la ternura que ocultaban sus pobres astucias! ¡Son tan contradictorias las flores! Pero yo era demasiado joven para saber amarla”.


-Me gustaría ver una puesta de sol… Deme ese gusto… Ordénele al sol que se ponga…

-Si yo le diera a un general la orden de volar de flor en flor como una mariposa, o de escribir una tragedia, o de transformarse en ave marina y el general no ejecutase la orden recibida ¿de quién sería la culpa, mía o de él?

-La culpa sería de usted -le dijo el principito con firmeza.

-Exactamente. Sólo hay que pedir a cada uno, lo que cada uno puede dar -continuó el rey. La autoridad se apoya antes que nada en la razón. Si ordenas a tu pueblo que se tire al mar, el pueblo hará la revolución. Yo tengo derecho a exigir obediencia, porque mis órdenes son razonables.

-¿Entonces mi puesta de sol? -recordó el principito, que jamás olvidaba su pregunta una vez que la había formulado.

-Tendrás tu puesta de sol. La exigiré. Pero, según me dicta mi ciencia gobernante, esperaré que las condiciones sean favorables.


-¿Tú me admiras mucho, verdad? -preguntó el vanidoso al principito.

-¿Qué significa admirar?

-Admirar significa reconocer que yo soy el hombre más bello, el mejor vestido, el más rico y el más inteligente del planeta.

-¡Si tú estás solo en tu planeta!

-¡Hazme ese favor, admírame de todas maneras!

-¡Bueno! Te admiro -dijo el principito encogiéndose de hombros-, pero ¿para qué te sirve?


-¿Y cómo es posible poseer estrellas?

-¿De quién son las estrellas? -contestó punzante el hombre de negocios.

-No sé. . . De nadie.

-Entonces son mías, puesto que he sido el primero a quien se le ha ocurrido la idea.

-¿Y eso basta?

-Naturalmente. Si te encuentras un diamante que nadie reclama, el diamante es tuyo. Si encontraras una isla que a nadie pertenece, la isla es tuya. Si eres el primero en tener una idea y la haces patentar, nadie puede aprovecharla: es tuya. Las estrellas son mías, puesto que nadie, antes que yo, ha pensado en poseerlas.

-Eso es verdad -dijo el principito- ¿y qué haces con ellas?

-Las administro. Las cuento y las recuento una y otra vez -contestó el hombre de negocios-. Es algo difícil. ¡Pero yo soy un hombre serio!


-¡Buenos días! -dijo.

Era un jardín cuajado de rosas.

-¡Buenos días! -dijeran las rosas.

El principito las miró. ¡Todas se parecían tanto a su flor!

-¿Quiénes son ustedes? -les preguntó estupefacto.

-Somos las rosas -respondieron éstas.

-¡Ah! -exclamó el principito.

Y se sintió muy desgraciado. Su flor le había dicho que era la única de su especie en todo el universo. ¡Y ahora tenía ante sus ojos más de cinco mil todas semejantes, en un solo jardín!

Si ella viese todo esto, se decía el principito, se sentiría vejada, tosería muchísimo y simularía morir para escapar al ridículo. Y yo tendría que fingirle cuidados, pues sería capaz de dejarse morir verdaderamente para humillarme a mí también… “

Y luego continuó diciéndose: “Me creía rico con una flor única y resulta que no tengo más que una rosa ordinaria. Eso y mis tres volcanes que apenas me llegan a la rodilla y uno de Ios cuales acaso esté extinguido para siempre.

Y echándose sobre la hierba, el principito lloró.

“Realmente no soy un gran príncipe… ” Y echándose sobre la hierba, el principito lloró.


-Los hombres -dijo el zorro- tienen escopetas y cazan. ¡Es muy molesto! Pero también crían gallinas. Es lo único que les interesa. ¿Tú buscas gallinas?

-No -díjo el principito-. Busco amigos. ¿Qué significa “domesticar”? -volvió a preguntar el principito.

-Es una cosa ya olvidada -dijo el zorro-, significa “crear lazos… “

-¿Crear lazos?

-Efectivamente, verás -dijo el zorro-. Tú no eres para mí todavía más que un muchachito igual a otros cien mil muchachitos. Y no te necesito. Tampoco tú tienes necesidad de mí. No soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes. Pero si me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo…

-Comienzo a comprender -dijo el principito-. Hay una flor… creo que ella me ha domesticado…

-Sólo se conocen bien las cosas que se domestican -dijo el zorro-. Los hombres ya no fienen tiempo de conocer nada. Lo compran todo hecho en las tiendas. Y como no hay tiendas donde vendan amigos, Ios hombres no tienen ya amigos. ¡Si quieres un amigo, domestícame!

-¿Qué debo hacer? -preguntó el príncipito.

-Debes tener mucha paciencia -respondió el zorro-. Te sentarás al principio un poco lejos de mí, así, en el suelo; yo te miraré con el rabillo del ojo y tú no me dirás nada. El lenguaje es fuente de malos entendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca…

-Ven a jugar conmigo -le propuso el principito-, ¡estoy tan triste!

El principito volvió al día siguiente.

-Hubiera sido mejor -dijo el zorro- que vinieras a la misma hora. Si vienes, por ejempló, a las cuatro de la tarde; desde las tres yo empezaría a ser dichoso. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto, descubriré así lo que vale la felicidad. Pero si tú vienes a cualquier hora, nunca sabré cuándo preparar mi corazón… Los ritos son necesarios.

El principito se fue a ver las rosas a las que dijo:

-No son nada, ni en nada se parecen a mi rosa. Nadie las ha domesticado ni ustedes han domesticado a nadie. Son como el zorro era antes, que en nada se diferenciaba de otros cien mil zorros. Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo.

Las rosas se sentían molestas oyendo al principito, que continuó diciéndoles:

-Son muy bellas, pero están vacías y nadie daría la vida por ustedes. Cualquiera que las vea podrá creer indudablemente que mí rosa es igual que cualquiera de ustedes. Pero ella se sabe más importante que todas, porque yo la he regado, porque ha sido a ella a la que abrigué con el fanal, porque yo le maté los gusanos (salvo dos o tres que se hicieron mariposas ) y es a ella a la que yo he oído quejarse, alabarse y algunas veces hasta callarse. Porque es mi rosa, en fin.

Y volvió con el zorro.

-Adiós -le dijo.

-Adiós -dijo el zorro-. He aquí mi secreto, que no puede ser más simple : Sólo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible para los ojos.


-Los hombres de tu tierra -dijo el principito- cultivan cinco mil rosas en un jardín y no encuentran lo que buscan.

-No lo encuentran nunca -le respondí. -Y sin embargo, lo que buscan podrían encontrarlo en una sola rosa o en un poco de agua…

Dedico este post, primero, a todos aquellos que me rodean y que me han hecho el favor de caminar a mi lado (especialmente desde mi regreso a la Ciudad de México): se que mucho de lo que está escrito aquí les servirá para entender qué es lo verdaderamente importante de la vida y para desechar lo que no lo es. ¡Los quiero mucho!

En segundo lugar, se lo dedico a los hombres que he amado. Todos ellos se han destinguido por ser excepcionales en sus respectivos campos y por contar con una escencia especial, la cual, indudablemente, pude distinguir y valorar gracias a las aportaciones de mi madre.

En especial, este post va para el Hombre Lleno de Magia que, siguiendo ese rito mencionado por el zorro, se ha encargado de regar, proteger con un fanal y cuidar a la rosa que empezó a cultivar en octubre de 2007. Gracias… eres extraordinario.

Buen fin de semana.

El Círculo Beatle – Segunda temporada

Con muchísimo orgullo les presento, hoy viernes 25 de abril, la primera emisión de la segunda temporada de El Círculo Beatle.

En ella no sólo hablo de las muchas noticias beatleras que se suscitaron en los primeros cuatro meses de este año (el tiempo en el que ECB estuvo en receso) sino también les comento un poco sobre los planes que tengo para la emisión.

El playlist:

  1. You’ve Got To Hide Your Love Away (5.1 Center Channel)
  2. New York City
  3. Between The Devil And The Deep Blue Sea
  4. Photograph
  5. Maybe I’m Amazed
  6. Lovely Rita