¿Cómo vive un Beatle?


 

11 de agosto de 1966
The Beatles volaron a los Estados Unidos, aterrizando primero en Boston y después en Chicago a donde llegaron a las 4:18 p.m.

La prensa y tres canales de televisión los esperaban en Chicago y no hablaban de más que de las declaraciones de John sobre Jesús. The Beatles estaban programados para dar una conferencia de prensa en el piso 27 del Hotel Astor Towers en donde se alojarían.

John, obviamente, se sentía incómodo al verse forzado a disculparse por algo que los estadounidenses habían tomado fuera de contexto.

John: “Miren, yo no dije que The Beatles fueran mejores que Dios o que Jesús. Dije ‘The Beatles’ porque es más fácil para mí hablar de The Beatles. Pude haber dicho ‘la televisió’ o ‘el cine’, ‘los coches de carreras’ o cualquier cosa popular y podría haberme salido sin problema…”.

“No soy anti-Dios, anti-Cristo o anti-religión. No dije que somos más grandes o mejores. Creo en Dios pero no como una cosa, no como un hombre anciano en el cielo. Creo que lo que la gente llama Dios es algo en todos nosotros. Creo que lo que Jesús, Mahoma, Buda y todo el resto dijeron es lo correcto. Sólo es lo que interpretamos lo que no lo es”.

“No dije lo que están diciendo que dije. Lamento haberlo dicho, realmente. Nunca fue dicho con la intención de que sonara algo en contra de la religión. De lo que aprendido u observado, el Cristianismo me parece estar perdiendo importancia, estar perdiendo el contacto”.

Reportero: “Un disc jokey en Birmingham, Alabama, el que de hecho inició todas las repercusiones ha exigido una disculpa tuya”.

John: “La puede tener. Me disculpo ante él”

(De The Beatles Diary de Keith Badman)

Y aquí, el artículo con la cita en cuestión firmado por la periodista Maureen Cleave y publicado en el periódico Evening Standard el 4 de marzo de 1966.


Maureen Cleave

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¿Cómo vive un Beatle? John Lennon Vive Así
Maureen Cleave
Evening Standard, 4 de marzo de 1966

Fue hace 3 años que The Beatles se hicieron famosos. Desde entonces, los observadores han intentado calibrar ansiosamente si su fama fue de cera o sólida; predijeron la caída de los viejos Beatles, buscaron diligentemente a los nuevos Beatles (lo que fue tan inútil como buscar al nuevo Big Ben).

Por fin se rindieron; la fama de The Beatles va más allá de los cuestionamientos. No tiene nada que ver con que sean hostiles o amables, estén casados o solteros, tengan 25 ó 45, aparezcan o no en Top Of The Pops. Ellos están más arriba de cualquier posición aún aquella que podría desear un Rolling Stone. Son famosos de la misma manera en que la Reina es famosa. Cuando el Rolls-Royce de John Lennon, con sus llantas y vidrios negros, pasa, la gente dice: “¡Es la Reina!” o “¡Son The Beatles!”. Con ella, comparten la seguridad de una vida estable en la posición superior. Todos están hasta arriba en la estima pública –ella en el Palacio de Buckingham, ellos en el área Weybridge-Esher. Sólo Paul se mantiene en Londres.

La comunidad de Weybridge consiste de los 3 Beatles casados; viven ahí entre colinas de madera y los corredores de la bolsa. No han trabajado desde Navidad y su existencia se da en reclusión y, curiosamente, sin consciencia del tiempo. “¿Qué día es hoy?”, pregunta John Lennon con interés cuando tocas la puerta con noticias del exterior. Las fans continúan en las rejas pero The Beatles sólo se ven entre ellos mismos. Son más amigos que nunca.

Ringo y su esposa, Maureen, pueden visitar a John y a Cyn; John puede visitar a Ringo. George y Pattie pueden visitar a John y a Cyn y puede que todos visiten a Ringo, en coche, por supuesto. Todo lo que esté fuera de casa es para vacaciones.

Ven películas, juegan interminables juegos de Buccaneer; ven televisión hasta que la programación se acaba, frecuentemente escuchando discos al mismo tiempo. Pasan las primeras horas de la mañana grabando cintas locas. Las horas de comida y de dormir no tienen significado como tal para ellos. “Nunca tuvimos tiempo antes de hacer nada más que ser Beatles”, dijo John Lennon.

Es muy parecido a lo que siempre ha sido. Todavía ve sobre su nariz, tan arrogante como un águila, aunque los lentes de contacto han corregido la miopía que causó originalmente esta expresión. Se parece más a Enrique VIII que nunca ahora que su cara se ha llenado –sigue siendo tan imperioso como impredecible, indolente, desorganizado, infantil, vago, encantador y un pensador rápido. Sigue siendo fácil llevarse con él aunque es tan rudo como el infierno. “Nunca preguntaste sobre Fred Lennon”, dice decepcionado. (Fred es su padre; sólo emergió cuando se volvieron famosos). “Estuvo aquí hace unas semanas. Fue la segunda vez en mi vida que lo había visto –le mostré la salida”. Continuó de manera alegre: “No lo iba a tener a él en la casa”.

Su entusiasmo sigue ascendiendo e insiste en compartirlo. George lo ha introducido a la música hindú. “No estás escuchando, ¿o sí?”, grita después de 20 minutos de que inició el disco. “Esto es sorprendente –tan bueno. ¿Te parecen buenos los hindús? ¿Estás escuchando? Esta música tiene más de mil años; me hace reír, los Británicos fueron y les dijeron qué hacer. Sorprendente”. Y prende la televisión.

La experiencia ha plantado varias semillas de la duda en él; no que su mente esté cerrada pero está cerrada sobre lo que él cree en el momento. “El Cristianismo se irá”, dijo, “Disminuirá y se encogerá. No necesito discutirlo; estoy en lo correcto y se probará que lo estoy. Somos más populares que Jesús ahora. No se qué se irá primero, el rock ‘n roll o el Cristianismo. Jesús estaba en lo correcto pero sus discípulos eran corrientes y ordinarios. Sus malos manejos son lo que lo arruina para mí”. Se encuentra leyendo extensivamente sobre religión.

Hace compras rápidas en Asprey’s en estos días y hay vinos finos en su sótano pero aún sin mantiene sin la consciencia de quién es. Es demasiado flojo para realizar presentaciones aún si ha decidido en qué eventos aparecer –lo que no ha sido el caso.

Ahora tiene 25 años. Vive en una casa estilo Tudor falso grande, con páneles de madera y alfombras con su esposa Cynthia y su hijo Julian. Hay un gato que recibió su nombre en honor a la Tía Mimi y un comedor de color morado. Julian tiene 3 años y podría ser enviado al Liceo en Londres. “Parece que ése es el único lugar para él teniendo su posición”, dice su padre viéndolo sin pasión. “Lo lamento por él, sin embargo. No soportaba a la gente fea aún cuando tenía 5 años. Muchos de ellos son extranjeros, ¿no es así?”.

Dimos una vuelta rápida por la casa, Julian siguiéndonos con un gato siamés de porcelana grande en las manos. John pasa rápido a lo largo de los objetos en los cuales ha perdido el interés: “Ese es Sidney” (una armadura); “Ese es un hobby que tuve por una semana” (un cuarto lleno de coches de carreras a escala); “Cyn no me deja tirar eso” (una máquina de frutas). En el cuarto de estar hay 8 pequeñas cajas verdes con luces rojas parpadeantes. Las compró como regalos de Navidad pero nunca las dio. Parpadean durante un año; uno se lo imagina sentado ahí hasta la próxima Navidad rodeado de pequeñas cajas con luces parpadeantes.

Se detiene ante un objeto que aún le gusta; un crucifijo enorme de naturaleza Católica Romana con un 1HS en él; un par de muletas, un regalo de George, una Biblia enorme que compró en Chester, su disfraz de gorila.

“Pensé que podría necesitar un disfraz de gorila”, dijo. Se ve triste cuando se refiere a él. “Lo he usado dos veces. Pensé que podría ponérmelo en el verano y darme una vuelta en el Ferrari. Todos íbamos a comprar uno y manejar con ellos puestos pero fui el único que lo hizo. He estado pensando en ello y si no usara la cabeza sería un extraordinario abrigo de piel con piernas, ¿sabes? Me gustaría tener un abrigo de piel pero nunca me he encontrado uno”.

Uno siente que sus posesiones –que aumentan cada día- tendrían que ser muy preciadas. Todas las grabadoras, las 5 televisiones, los coches, los teléfonos de los cuales no se sabe un solo número. Al momento de acercarse al apagador de una de las cajas, se funde. Seis de las cajas con luces parpadeantes, garantizadas para durar hasta la próxima Navidad, han fallado. Sus coches –el Rolls, el Mini-Cooper (llantas y ventanas negras), el Ferrari (que se está pintando de negro)- lo desconciertan. Y también está la alberca y los árboles junto a ella. “Nada de lo que ordené”, dice resignado. Quiso que el fondo de la alberca tuviera un espejo. “Es una casa extraordinaria”, dijo. “Ninguno de mis aparatos realmente funcionan excepto el disfraz de gorila, el único que realmente me queda”.

Le gustan los libros y siempre pregunta qué es bueno para leer. Compra grandes cantidades de libros y éstos se mantienen ordenadamente en un cuarto especial Tiene a Swift, Tennyson, Huxley, Orwell, ediciones costosamente encuadernadas en piel de Tolstoy, Oscar Wilde. También tiene Mujercitas y todos los libros de Williams de su infancia así como algunos volúmenes inesperados tales como Cuarenta y Un Años en India de Field Marshal Lord Roberts y Curiosidades de la Historia Natural de Francis T. Buckland. Este último – con sus capítulos “Gatos Sin Orejas”, “Gente con Piernas de Palo” y “La Madre Inmortal de Harvey” – está entre sus preferidos.

Se acerca a la lectura con un interés vivo que no fue domado por la demasiada formal educación que recibió. “He leído millones de libros”, dice, “por eso parece que sé de las cosas”. Está obsesionado con los Celtas. “He decidido que soy un Celta”, dice. “Estoy del lado de Boadicea, todos estos malditos de ojos azules que cortan a la gente en pedacitos. Tuve un sentimiento horrible cuando desee estar ahí, no con esos malestares pero a través de la lectura. Los libros no te dan más que un párrafo sobre cómo vivían, tuve que imaginarlo”.

Puede dormir casi de manera indefinida y es, probablemente, la persona más floja de Inglaterra. “Físicamente floja”, dice. “No me molesta leer o escribir u observar o hablar, pero el sexo es el único acto físico en el cual puedo ser molestado por más”. De manera ocasional va a Londres en el Rolls conducido por un ex-guardia galés llamado Anthony. Anthony tiene un bigote que lo intriga.

El día que lo visité había sido invitado a un almuerzo en Londres lo que lo tenía emocionado. “¿Sabes cuánto dura un almuerzo?”, preguntó. “Nunca me han invitado a uno. Fue a Lyons el otro día y comí huevos, papas y una taza de té. Los meseros me velan y decían: ‘No, no es él, no puede ser él’”.

Se metió a su coche y mostró la televisión, la cama plegadiza, el refrigerador, el escritorio, el teléfono. Ha gastado demasiadas horas no productivas en el teléfono. “Sólo una vez pude hablar con una persona. Y habían salido”.

Anthony pasó el fin de semana en Gales. John preguntó si le habían dado la bienvenida y Anthony dijo que sí. Hablaron sobre la posibilidad de poner una extensión para el teléfono. Tuvimos que llamar al doctor porque John tenía una reacción en un dedo del pie. “No quiero ser como Dorothy Dandridge”, dijo, “que murió por una astilla 50 años después”. Añadió diligentemente que se había lavado el pie en cuestión.

Dimos una vuelta por el campo. “Famoso y cargado” es cómo ahora se describe a sí mismo. “Me dicen constantemente que estoy bien por el dinero pero después pienso que podría gastármelo todo para cuando cumpla 40 años así que continúo haciéndolo. Ahí fue cuando empecé a vender mis coches. Después cambié de opinión y los recuperé así como uno nuevo también”.

“Quiero el dinero sólo para ser rico. La única manera de obtenerlo es nacer siendo rico. Si tienes el dinero, es poder sin tener que ser poderoso. Frecuentemente pienso que todo es una gran conspiración, que los ganadores son el Gobierno y la gente como nosotros, la que tiene el dinero. Ese chiste sobre mantener a los trabajadores en la ignorancia sigue siendo verdad; eso lo que dijeron sobre los Tories y los hacendados y ellos; entonces se suponía que el Partido del Trabajo educara a los trabajadores pero no parece que lo estén haciendo”.

Mantiene ese horror mórbido hacia las personas tontas: “Famoso y cargado como soy, aún debo conocer a gente suave. Pienso frecuentemente que no soy realmente rico. Hay gente realmente rica pero no se dónde están”.

Encuentra muy fácil el ser famoso confirmando la sospecha de uno que The Beatles estaban destinados a esto. “Todos piensan que hubieran sido famosos si hubieran sido Latinos y eso. Así que cuando sucede, pasa de manera natural. Recuerdas a tu anciana abuelita diciendo cosas suaves como: ‘La harás con esa voz’”. No, añadió, él no tiene abuelitas ancianas.

Llegó al doctor 2 horas con 45 minutos antes de la cita con el doctor y al almuerzo a tiempo pero en el lugar equivocado. Compró un compendio gigante de juegos en Asprey’s pero una vez que lo abrió, por supuesto, ya no lo pudo cerrar. Se preguntó qué más podría comprar. Fue a la oficina de Brian Epstein. “¿Algún regalo?”, preguntó con ansiedad. Se dio cuenta que no hay nada como obtener cosas gratis. Se puso los lentes de la atractiva Señorita Hanson.

Llegó el rumor que un Beatle había sido visto caminando en la Calle Oxford. Se iluminó. “Uno de los otros debe estar afuera”, dijo, como hablando de un oso que se había escapado. “Sólo los dejamos salir uno ala vez”, dijo la atractiva Señorita Hanson de manera firme.

Dijo que vivir y tener sentido del humor eran las cosas a hacer pero ¿es suficiente para un espíritu que no descansa?

“Weybridge”, dijo, “no funcionará. Sólo estoy en una parada, como una parada de autobús. Los banqueros y corredores de bolsa viven ahí. Pueden sumar y Weybridge es el lugar en donde viven y piensan que es el objetivo, realmente lo piensan. Pienso en esto todos los días – yo y mi casa de Hansel y Gretel. Me tomaré mi tiempo y compraré mi casa real cuando sepa qué es lo que quiero”.

“¿Sabes? Hay algo más que voy a hacer, algo que debo hacer, sólo que no se qué es. Es por eso que me la paso pintando, grabando, dibujando y escribiendo y todo eso porque puede ser una de esas cosas. Todo lo que se es que esto no es para mí”.

Anthony lo metió a él y al compendio en el coche y lo llevó a casa con la televisión prendida en la obscuridad mientras los londinenses regresaban a casa de sus trabajos.

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Interesante e ilustrativo, por decir lo menos. Y tal vez lo menos importante de este escrito sea la cita que causó tanta polémica en Estados Unidos.

¿Te gustaría tener la versión original de este artículo de Maureen Cleave en inglés? Mándame un correo al mail que se encuentra en la parte superior de la columna derecha y te lo haré llegar en documento de word.

Buen día. Sean felices. All You Need Is Love.

 

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