Entre la cima y la sima

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Yo estoy segura que ni necesito presentar a la señorita de la foto ni hablarles del reciente escándalo que su actuación generó en la entrega de premios MTV que se llevó a cabo ayer. Es más, estoy segura de que muchos de ustedes tienen ya una opinión formada al respecto, tal vez negativa y condenatoria. Y ante eso, yo no tengo nada que decir, cada quien es libre de fustigar al artista de su preferencia con las bases que juzgue convenientes.

Sin embargo, si les quiero comentar una reflexión que me vino después de leer los innumerables artículos periodísticos, en español y en inglés, que vi el día de hoy en cualquier cantidad de portales informativos en línea al respecto y en donde se analiza desde el fin de su carrera y sus excesos alcóholicos hasta sus kilos de más y pasando por la uña postiza del dedo anular derecho que nunca la acompañó a tan importante presentación (importante para ella, claro está). Y esta reflexión tiene que ver con una división en los seres humanos que muy pocos detectan y que es fundamental en el razonamiento y comportamiento entre unos y otros: los hay quienes obtienen el éxito antes de tener consciencia humana y los hay quienes lo consiguen después.

Hay muchas personas que, como el burro que tocó la flauta, consiguen éxito, fama y fortuna antes de convertirse en adultos conscientes. Los ejemplos son miles y aquí en México, nada más para empezar tenemos a todos los hijitos de nuestros artistas que, sin más mérito que el haber nacido en el hogar donde lo hicieron, empiezan una carrera desde muy pequeños acumulando cantidades económicas muy respetables, gran fama y el mundo rendido a sus pies (ahi tienen a la hijita de Luis Miguel, a los hijitos de Julissa, al nieto de Marga López, etc.) sin haber realizado el esfuerzo que, aunado al talento, tú pensarías que es necesario para obtener tan grande recompensa.

Esta gente, tal como la Srita. Spears, se pierde en un mundo irreal que los golpea miserablemente cuando su nulo talento y mínimo esfuerzo personal provoca la caída imparable de sus carreras o, en el mejor de los casos, los mantiene a un nivel mediocre condenándolos el resto de su vida a ver sus inicios como la cima de su vida. Para colmo, nada les ayuda ver que el tiempo sigue pasando y nunca lograrán ser lo que fueron cuando eran adolescentes. Triste, ¿no? Ha de ser terrible recurrir a decir que eres un Timbiriche desde hace más de 20 años porque nunca después pudiste lograr con tus propios recursos algo equiparable a lo que te llevó ser el hijito de un torero, de una actriz o de una compositora cuando tenías menos de 20 años.

Por otro lado se encuentran los hijos de vecino. Gente como tú o como yo que no tenemos familiares famosos ni nacimos en un hogar de millonarios pero que a lo largo del tiempo hemos acumulado, con base en esfuerzo personal y ganas de ser alguien en la vida, ciertos éxitos y logros que nos han dado un sustento realmente válido para vivir satisfechos. Esos, creo yo, somos los verdaderos afortunados pues sabemos que la gente que está con nosotros lo hace por lo que hemos llegado a ser y no necesitamos desesperadamente que regresen aquellos años en los cuales fuimos "alguien" (lo que nunca sucederá) básicamente porque sabemos que lo mejor siempre está por llegar. Para eso seguimos adelante, ¿no? 

¿Que si no me gustaría tener los millones de la Spears? ¡Claro que sí! Podría garantizar la educación universitaria de primer nivel que tanto sueño para Daniela Lennon, tendría una casa propia hermosamente decorada, le compraría un auto de sueño al señor periodista, le regalaría tranquilidad a mi madre, me compraría la más reciente iMac y un sinfín de cosas más (¡me traería a McCartney a que me tocara unas rolas en mi cumpleaños!) pero lo cierto es que entregaría, como estoy segura la Spears lo haría también, todos y cada uno de mis bienes materiales sólo por tener la certeza de que quien me quiere lo hace, no por los millones que represento, sino por lo que realmente soy... y de hecho, así estoy bien. Estoy contenta con lo que he logrado en la vida y lo mejor de todo es que atrás de mí no hay nadie, lo he hecho sola. ¡Lo mejor siempre está por venir!

 

Y para finalizar, le tengo un espejo a la Srita. Spears en el cual bien podría empezar a verse desde hoy. La niña de la foto, paisana suya y niña actriz descubrió con gran desilusión que los grandes éxitos que logró antes de los 20 años fueron un pasado que ya nunca sucedería en su vida. ¿Y qué hizo? Se puso inteligente, se fue a la universidad y llegó a realizar una carrera brillante en la diplomacia estadounidense. Gran mujer, Shirley Temple, que supo darse cuenta en qué momento la cima se convirtió en sima y actuó congruentemente. 

Buen miércoles. Sean felices. 


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La rola de hoy:

Let It Be
The Beatles
Let It Be


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Sobre esta entrada

Esta página contiene una entrada de Tere publicada el 11 de Septiembre 2007 11:26 PM.

De NY a México: La Mala Noticia fue la entrada previa.

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