Sola en el DF

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Postear en un café internet no es algo que hago comúnmente así que ustedes perdonarán pero no habrá ni foto alusiva ni rola o álbum beatlero en esta ocasión.

 

Antes que nada, gracias a las varias personas que se me acercaron ayer, domingo 15 de julio durante el Festival Gran Tributo a Los Beatles para saludarme, felicitarme por mi reciente cumpleaños o decirme que escuchan El Círculo Beatle. Oraciones del tipo “lo escuchamos en familia” o “nunca me pierdo una emisión” son la recompensa perfecta que todo podcaster necesita para seguir adelante. Gracias a todos ustedes que me confirmaron que el camino es el correcto y que los beatleros del mundo son muchísimos miles más de lo que cualquiera se imaginaría.

 

También, y antes de contarles sobre mi día sola en el DF, quiero agradecer a los promotores Celia Espinoza y Ricardo Calderón, que me invitaron a conducir este evento, a Mauricio Mejía, mi compañero de conducción, a todas las bandas tributo que estuvieron presentes y a la gente de la Delegación  Coyoacán, que puso a nuestra disposición un buen equipo de sonido y tres personas que se dedicaron a apoyarnos para que los micros de los grupos y los de los conductores sonaran perfectos.

 

En especial, quiero mencionar a Ale Hernández, Paty Pérez, mis 3 hijas Daniela, Danna y Wen (¡por primera vez en la vida junté a mis tres hijas, la biológica y las beatleras!), Asael Grande y Patolina McCartney (¡mil gracias por el libro!) Mariana, Mauricio de Revolution, Frank de Los Bicles, Paco de Help!, Marisol de Golden Beat (una baterista de primera), Paco y Lalo de Los Blackbirds, John Leo de la Beat Band (¡gracias por el favor!) y Cynthia Andrade, promotora, que me sorprendió al entregarme un regalo fuera de serie. Todos ustedes me hicieron el día.

 

Hoy lunes, ya sin la presión de un evento y casi lista para regresar a Córdoba, descubrí mi ciudad limpia (amaneció lloviendo) y con menos movimiento del que esperaba. Me tomé un tiempo para visitar a uno de mis clientes más antiguos en Plaza Cuicuilco, observar con calma los venados que se encuentran a la entrada de esta plaza y sonreirle al mundo mientras escuché en mi iPod mi audiolibro beatlero (por cierto, los audiolibros son una excelente herramienta para estudiar mientras te transportas de un lado a otro). Más tarde, a la hora de la comida, caí en San Angel y metí a un restaurancito muy cerca de la Av. De la Paz, un área en donde prácticamente me la viví durante varios años antes de casarme, desde donde caminé al Monumento de Alvaro Obregón (esa mano fue la causante de mis pesadillas infantiles) y de ahí la que fue mi colonia antes de irme a Córdoba: la Portales. ¡Y eso que el día todavía no termina!

 

Los veo pronto. Mañana me abasteceré de material beatlero y, de ahí, regresaré a ver al señor periodista, a Rufo y a Gato. ¡Los extraño!

 

Saludos.

 

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Qué bien, tú si disfrutas la ciudad. Este mes todavía lo contemplo ocupado, y como tal, no he podido disfrutar la ciudad. Hasta entonces creo poder ir siquiera al cine, esto de tener responsabilidades me absorbe. Inclusive poder ir ver a Tere. Saludos.

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Sobre esta entrada

Esta página contiene una entrada de Tere publicada el 16 de Julio 2007 4:16 PM.

Los Bicles fue la entrada previa.

¿Y mi numen? es la siguiente entrada.

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