El 16 de diciembre de 1971, John Lennon y Yoko Ono se presentaron en el programa televisivo de David Frost en una de muchas apariciones estratégicas con el fin de dar difusión a su activisimo político.
John y Yoko interpretaron 3 canciones propias en esta emisión: John Sinclair, compuesta para ensalzar a un distribuidor de droga de Michigan que había sido "injustamente" encarcelado por sólo tener dos carrizos al momento de su detención, Angela, en honor a Angela Davis, una activista política estadounidense asociada con el partido Black Panther y que había estado involucrada en el asesinato del juez estadounidense Harold Haley, y Attica State, una pieza que condena la revuelta de la prisión Attica de Nueva York en septiembre de 1971 en donde 39 reclusos resultaron muertos.
Lo que nunca esperaron fue que el público no fuera complaciente con ellos. Al final de show, una persona del público les preguntó directamente el por qué se permitían difundir creaciones artísticas que ensalzaran delincuentes en lugar de promover a quienes sí hacen bien las cosas. John, atónito y furioso, no sólo no contestó la pregunta sino que se salió del set televisivo dejando a Yoko a cargo de la respuesta y sólo aceptó regresar al final del programa para decir adiós y no verse forzado a dar explicaciones.
Interesante, ¿no?
Ahora ubiquemos esta situación en julio de 2007 y, si no les molesta, cambiemos de país. Remitámonos a México y no a un artista de fama mundial sino a una parte de la sociedad que ostenta un poder mucho más llegador en difundir información: la prensa (como diría una cursi conocida sobre "la palabra", "esa santa que da cuerpo y alma a animales, a nuestro entorno, al mundo..." y que yo agregaría "nos rige las opiniones").
Esa "santa", la prensa mexicana, se ha encargado en los últimos 5 días a difundir casi a nivel de una de ocho (columnas) las recientes declaraciones de Zhenli Ye Gon, desde Nueva York, en donde apareció después 4 meses de haber huido del país. Este oriental, que comercializaba de forma ilícita con acetato de pseudoefedrina para la fabricación de metanfetaminas y en cuyo domicilio se encontraron en marzo de este año 205 millones de dólares estadounidenses, 18 millones de pesos mexicanos, 200,000 euros y un largo etcétera, acusó al actual Secretario del Trabajo mexicano, Javier Lozano Alarcón de ir a su residencia y extorsionarlo con un "cooperas o cuello" para que guardara los 205 millones de dolares que se encontraban en su domicilio para la campaña presidencial del Presidente Calderón.

Y yo pregunto: ¿Por qué ensalzar a un delincuente dándole tanto espacio en la información nacional? ¿Qué les pasa? ¡Es un delincuente! Es alguien que huyó del país y cuyo domicilio estaba retacado de pruebas en su contra y que, no obstante lo anterior, está recibiendo cobertura nacional después de acusar sin prueba alguna a un funcionario.
¿A partir de qué momento la prensa decidió que quienes incumplen la ley y emiten palabras sin sustento real merecen una difusión de esta naturaleza? ¿Tan bajo hemos caído? Eso, señores, aquí y en China (precisamente), se llama amarilismo y es el nivel más bajo en el que puede caer un medio informativo.
Y, ojo, yo no estoy defiendo a Lozano Alarcón. Es más, no tengo ni la más remota idea de cómo fue seleccionado por el Presidente Calderón para manejar una secretaría de estado ni de las credenciales que ostenta. En lo que a mí respecta, el Sr. Lozano Alarcón es inocente hasta que alguien (de preferencia que no sea delicuente) presente una prueba sustentable en su contra y mal hace en contestar sus acusaciones bajándose a su nivel. ¿Desde cuando en la sociedad uno tiene que probar su inocencia cuando hay múltiples pruebas de la culpabilidad de la parte acusadora?
Y de las palabras de Ye Gon (aquí el video que fue transmitido a nivel nacional) sólo dire una cosa: eso de "cooperas o cuello" suena a que el chino ha visto demasiadas películas mexicanas de los 70. En la vida real las cosas a nivel de narcotráfico no se dan así, ustedes lo saben y yo lo se.
Y en cuanto al buen John sólo diré que esas tres canciones que interpretó (que, por cierto, están incluidas en el álbum Some Time In New York City) fueron el resultado, como muchas cosas en la vida de John, de dejarse manipular por la figura paterna de ese momento en su vida, Abbie Hoffman (amigo de Angela y Sinclair), a quien rechazó y botó de su círculo social apenas unos meses después de haber aparecido en el show de David Frost.
Buen fin de semana.
La letra de hoy:
It ain't fair, John Sinclair
In the stir for breathing air
Won't you care for John Sinclair?
In the stir for breathing air
Let him be, set him free
Let him be like you and meJohn SinclairJohn Lennon & Yoko Ono
Some Time In New York City