
Foto: El Mundo de Córdoba
En este sábado delicioso, leo en El Mundo de Córdoba que las autoridades eclesiásticas de esta región se encuentran molestas por las tendencias más recientes de la moda para los Niños Dios que, en observación a la celebración del Día de la Candelaria, fueron presentados en la catedral de esta ciudad.
Al parecer, los feligreses de la iglesia católica regional han decidido expandir sus horizontes en cuanto a la indumentaria de estas figuras religiosas y sin problema alguno han decidido vestir a sus Niños Dios de doctores, santos, ángeles y ¡hasta de Winnie The Pooh!
Al respecto, el Obispo Eduardo Porfirio Patiño Leal declaró a este medio: "hay gente que no lo sabe y Dios ve su conciencia y no los castiga, pero el que lo hace a sabiendas, como una diversión, está jugando con el Santo nombre y un castigo puede ser una maldición, porque llevan el mal a casa, faltándole el respeto a Jesús".
Y es justo aquí cuando se muere la sonrisa conmovida que me despierta la inocencia de quienes, a pesar de todos los pesares, siguen aferrados a cumplir con la voluntad de los hombres que se erigen en nombre de Dios. ¿Perdón, Sr. Obispo? ¿Leí bien? ¿Habló usted de maldiciones como castigo a quienes visten a los Niños Dios de Winnie The Pooh?
¿En qué parte de la Santa Inquisición se quedó usted? Porque amenazar con maldiciones de Dios me parece algo muy serio, ¿a usted no? ¿Le da Nuestro Señor licencia para atemorizar a quienes a pesar del número creciente de desilusionados desertores de la religión católica, se quedan y contribuyen con sus ganancias para que la iglesia mantenga el liderazgo en cultos religiosos del país? ¿En qué precepto canónico se basa usted para reprimir e inculcar miedo? Porque hasta donde mis lejanas clases de catecismo decían, la humildad de Jesucristo era un ejemplo a seguir por todos, ¿no es así?
Se podría pensar que quienes llevan las riendas de la Iglesia Católica mexicana están sumamente precupados por el continuo crecimiento de otras religiones y sectas con registro en el país. También se podría pensar que, dada esta situación, los métodos y las técnicas cambiarían en su enfoque para mantener a quien ya están y jalar a quienes ya se fueron.
Como ven, se pensó mal. Nada ha cambiado.
Si me encuentran descuartizada en la carretera Córdoba-Orizaba, ni pregunten :S. En el inter, saludos sabatinos. Diviértanse, descansen y sean felices.





Felicidades