
Ahora que leo en Drudge Report que la persona que escribió el obituario del expresidente estadounidense Gerald Ford para el periódico Washington Post (J. Y. Smith) murió en enero de este año (hace 11 meses), adelantándosele a su homenajeado, me pregunto cuánta vanidad se necesita para desempeñar un trabajo de este tipo.
Nunca se me había ocurrido que dentro del oficio del periodismo tendría que existir personas que desempeñaran un puesto que, a mi parecer, traiciona cualquier principio objetivo del mismo al enfocarse en cierta línea en donde únicamente se publica lo que la familia del fallecido desea o únicamente los logros positivos de la persona que dejó el mundo terrenal y que contó en vida con riquezas (a los pobres nunca les tocaría esta glorificación). Y lo cierto es que yo no se si en México existan periodistas especializados en obituarios en alguno de los grandes diarios (dúdolo) pero, en todo caso, me parece que ningún comunicador con principios y que ame profundamente su oficio podría prestarse a eso.
¿Qué vas a decir de un fallecido? ¿Que fue infiel? ¿Que fue un corrupto? ¿Que tuvo cualquier cantidad de enemigos? No, ¿verdad? Yo creo que todos, o al menos la gran mayoría de los seres humanos, hacemos uso de la noción de no expresarnos negativamente de los que han muerto básicamente por decencia pero también porque resulta medio injusto hablar mal de quien ya no puede defenderse.
Mientras escribo esto, le comento al señor periodista mi punto de vista sobre este tipo de colegas suyos y le agrego el adjetivo "prostitución". JC sólo ríe y me dice que sí, efectivamente, que es un práctica común en los periódicos importantes de Estados Unidos tener una sección dedicada a los obituarios y que además genera un dineral para estos medios de comunicación. Menciona también a los conductores de programas de espectáculos (la payola) y a ciertos periodistas de secciones empresariales.
Claro... me olvidaba de que los diarios no dejan de ser negocios.
Como sea, aquí les dejo el obituario del Sr. Ford (en inglés) por si tienen interés en ver la transcripción que J. Y. Smith realizó de algún texto que seguramente le envió la familia inmediata del recién fallecido.
Hoy es día de grabación de El Círculo Beatle, ¿gustan?





Mi querida Tere: Hay gente para todo y la prueba es lo que expresas en tu post.
Un abrazote y Feliz 2007.