
Vía United Press International me entero que en Washington se está llevando a cabo un programa por parte de científicos de varias universidades de Estados Unidos en el cual, dados los algoritmos adecuados, una computadora podría escanear un texto y distinguir una opinión de un hecho.
Y créanme, este artículo resultó ser de lo más interesante ya que, de desarrollarse, una vez más se demostraría que las computadoras realizan aquellos trabajos que los seres humanos podemos realizar pero que preferimos delegar a máquinas automatizadas por el esfuerzo que requiere llevarlos a cabo. Y si esto sigue avanzando, ahora también podremos dejarles a ellas decidir en quién se puede confiar y en quién no unicamente por el análisis de sus palabras y acciones.
En realidad, ¿es necesario esto? ¿No tenemos todos los que somos adultos la capacidad de distinguir quien habla por hablar y quien habla sustentando sus palabras con acciones? Si la ejercemos o no de forma inteligente, eso es otro rollo.
Aquí el asunto es que mientras más avance la tecnología, más dependeremos de ella; por fácil, por accesible, por falta de esfuerzo, por costumbre. Y a mi me parece muy bien que esto suceda, no es gratuito estar en el siglo 21 y no formar parte sustancial de los medios propios de la época. Sin embargo, por tranquilidad propia, no está de más tener la precaución de guardarse para uno los instintos básicos de supervivencia. Digo... ¿qué vamos a hacer cuando no haya luz?
Buen martes.





Y yo que pensaba que solo Madame Sasú era capaz de orientarme sobre mis amigos y enmigos. Es interesante, pero que sucedería si no hay la decepción en el gran amigo o la traición por parte del amado (a) según sea el caso. Dejarle todo a la Cibernetica es dejar de apreciar la vida misma.
No creo que haya mucho qué preocuparse, Tere. Eso es sólo una paranoia que alimentaron algunos escritores de ciencia-ficción (y siguen alimentando), y a lo que Isaac Asimov llamó "El Complejo de Frankestein".
Sin embargo, no hay que olvidar que somos también máquinas, y la "escencia" humana es sólo una ilusión forjada por el mismo cerebro, como una respuesta defensiva ante el terror de morir.
La cuestión es que las máquinas de nuestro cerebro se fueron forjando a través de millones de años de evolución (desde el origen de la vida misma) y las computadoras aún están en pañales con respecto a la complejidad alcanzada por nuestros procesos mentales. Algún día, las computadoras (una nueva forma de vida de compuesta de silicio, plástico sintético y metal) nos alcanzarán, y para ese momento -que no creo que presenciemos- sabremos qué hacer. Digo, la humanidad sabrá qué hacer.
Saludos.