
Cuando yo estaba en preparatoria, una amiga mía de nombre Eulalia salió embarazada y tuvo que dejar sus estudios. Su boda fué rápida y arreglada lo más limpiamente posible para que nadie notara a simple vista lo que todos ya sabíamos. Su esposo era un médico, algunos años mayor que ella, que con mucha ética y muy poco amor decidió entrarle al toro por los cuernos al aceptar "darle su apellido" a la niña que 9 meses después nació. Dado que esto sucedió muy al inicio de un año escolar, perdí mucho contacto con ella y nuestros encuentros se redujeron a sus baby showers, una ida al hospital cuando finalmente fue mamá y visitas esporádicas para llevarle regalitos a la recién nacida.
Meses después me enteré por otra amiga de la escuela que las cosas no iban bien para ella. Su nueva etapa de mujer casada no había cambiado mucho su vida. Seguía viviendo con sus papás (el incipiente doctor no tenía dinero para ponerle una casa) y ahora se dedicaba en cuerpo y alma a criar a una bebé sin mayor expectativa de vida. Y no pasó mucho tiempo después de recibir esta información cuando Eulalia se comunicó conmigo para invitarme a una reunión "exclusiva" en su casa en donde revelaría "un secreto fantástico".
Dado que la reunión había sido fijada para las 7 de la noche entre semana me fue posible ir sólo después de pedir algunos cuantos permisos especiales a mis padres. Al llegar a ésta me sorprendió encontrar personas que no ubicaba para una reunión de amigos; en la sala de su casa estaban sus padres, sus tíos, algunos primos y el marido doctor, pero no ella. Finalmente, a la hora fijada, Eulalia, vestida inmaculadamente de blanco, hizo su entrada triunfal al recinto.
Después de un breve silencio, Eulalia tomo asiento y nos agradeció nuestra concurrencia. Y sin más, empezó lo que fue para mí un discurso de esos que nunca se olvidan:
"Gracias a todos por venir. Los he reunido porque ustedes son las personas que más significan para mí. Y están aquí como los elegidos ya que lo que lo que les voy a revelar no tiene precedentes en la historia de la humanidad".
Inmersos en un silencio pesado, todos nos quedamos viendo, esperando cualquier cosa menos lo que a continuación el angelito nos zorrajó:
"Yo, Eulalia, soy la hermana de Jesucristo Nuestro Señor, y he sido llamada para redimir a la humanidad. A partir de hoy me dedicaré, en cuerpo y alma, a predicar la palabra de mi hermano y a salvar almas. Y ustedes son los elegidos para ser parte de esta salvación mundial".
¡Tenga!
Y lo que ahora me podría despertar una hora y media de risa loca, en ese momento me causó verdadera angustia ya que me quedó muy claro que Eulalia se la estaba creyendo totalmente. Sobra decir que después de las recomendaciones de visitas al psiquiatra emitidas por sus muy afligidos padres y tíos, salí huyendo del lugar para nunca volver.
Esta industria del "creérsela" parece que da para mucho y hasta redituable puede ser. Y hoy, precisamente, me encuentro a otra Eulalia, que sin pruebas de ningún tipo y basándose en un tiempo de la historia en el cual no existen registros confiables, se cree descendiente de María Magdalena. Y más vivaracha que mi amiga, esta mujer sí está lucrando con su creencia.

De acuerdo al diario británico The Independent, la estadounidense Kathleen McGowan, sacó a la luz hoy su libro "The Expected One" (La Esperada) en el cual proclama que ella es el Santo Grial, descendiente directa de la unión entre el hermano de mi ami.... ¡perdón!, de la unión entre Jesucristo y María Magdalena. Y aunque su libro lleva en letras pequeñas la palabra "novela", la mismísima Sra. McGowan señalá que ésta es "parcialmente autobiográfica" y que "se encuentra preparada para la atención mundial que recibirá". Y claro, para no dejar, también organiza tours a los lugares estratégicos en Francia, incluyendo el Museo del Louvre, el primero de ellos en mayo de este año.
¿Y se la cree? ¡Claro que se la cree! Parece que ya mucha gente se dio cuenta que en esta vida con créersela y tener un buen número de seguidores es más que suficiente. Olviden las pruebas fehacientes y los hechos registrados, no son necesarios. Y hasta pueden ponerse en duda... ¿por qué no?
Y en cuanto a Eulalia, mi amiga de preparatoria, no hay mucho que decir. Ahora, muchos años después de su revelación, se encuentra trabajando. ¿En dónde? En el PRD..... por supuesto. ¿Dónde más?
Saludos de la Sra. McCartney :)





Pues no me extrañaría que también trabajara en Televisa, la Coparmex o con Diego Fernández de Cevallos, que más de una vez han adoptado esa posición de creérsela ellos sólos.
Otra que seguramente va a salir como el que escribio "A Million Pieces"..
Primero que era autobiografia y luego salio con que no, que algunos episodios fueron de su "imaginacion"..
Hay que ver si Oprah invita a McGowan a su show....
O de perdida a tu amiga Eulalia.
Saludos...
Eso de creersela de que es redituable es redituable. Mira Lorena Herrera se cree que su cuerpo es natural y yo estoy de acuerdo es muy natural que haya quedado asi despues de la operación. Ninel Conde cree que canta. Fox se cree presidente, un cadidato al que aun no le han dado la constancia de mayoría tambien anda haciendo su gabinete, mientras otro anda haciendo marchas. En fin amiga, aqui el negocio es "creersela".
Un abrazo.
Ahora, muchos años después de su revelación, se encuentra trabajando. ¿En dónde? En el PRD..... por supuesto.
Un amigo decía: "al hecho de hablar con Dios se le llama Fé. Al hecho de que Dios responda se le llama Esquizofrenia".