En algún momento, en mi otro blog, escribí un artículo que titulé "Una embarradita de los exponentes de la cultura en México" en el cual hablaba de las lamentables actitudes elitistas, cuadradas, de autosuficiencia y prepotencia que muchos de ellos muestran.
Ahora retomo el tema para comentar sobre un artículo publicado el día de hoy en El Universal Online sobre la gran polémica que ha generado en el área de Teotihuacán la construcción de una tienda Walmart. En él se explican los temores de los defensores de la pureza de nuestros sitios culturales y de cómo han tomado acciones para evitar la construcción de esta tienda dos exponentes de la cultura nacional: Homero Aridjis y Francisco Toledo.
Estos artistas mexicanos han enviado una misiva a la UNESCO, al presidente Fox, al gobernador Montiel y a la opinión pública en la cual señalan categóricamente que "este sitio tiene todavía mucha información y se pueden encontrar piezas que ayudarían a esclarecer la historia de nuestro país, ya que Teotihuacán era una ciudad y un centro ceremonial que tuvo enorme influencia en toda Mesoamérica" sin dar crédito o mencionar siquiera que el ICOMOS, una organizacion internacional dedicada a la conservación de monumentos y sitios históricos y adscrita a la UNESCO, ya efectuó un estudio en el cual se concluyó que no se han detectado acciones que representen una pérdida para el patrimonio arqueológico, que la tienda no afecta los valores visuales de la zona y que la construcción cumple con los requisitos marcados por la Declaratoria, así como por la Ley Federal de Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos y su reglamento.
Y aquí sí yo quisiera reflexionar un poco sobre los pros y los contras del hecho. ¿Una tienda Walmart en Teotihuacán? Bueno... en realidad no es totalmente así. El edificio de la tienda, como pueden ver en la siguiente foto, se encuentra en el Barrio La Purificación, a 3 kilómetros de la Pirámide de la Luna y a 2 mil 400 metros de la del Sol.
Señaladas con un círculo blanco, las pirámides del Sol y de la Luna, en un círculo rojo, la tienda Walmart
Foto publicada por El Universal Online
Honestamente creo que mucha gente se une gozosamente a la indignación colectiva al imaginarse a los "imperialistas gringos" despachando coca-colas en la parte superior de la Pirámide del Sol, pero no es así haciendo honor a la verdad. Por otro lado, entiendo la multimencionada indignación colectiva: la pureza de nuestras raíces, de nuestras costumbres y de nuestras tradiciones debe preservarse, de esto no hay duda. Sin embargo, como todo en la vida, el término medio sería lo ideal, ¿correcto?
La apertura de una fuente de trabajo siempre tendría que ser bienvenida. Hay formas y modos, como en todo, pero en aras de preservar nuestra identidad nacional me parece poco inteligente decir "no" a una opción de desarrollo. En uno de los medios en el cual me desenvuelvo, el de los traductores, se dice que "decir no a cualquier ofrecimiento de trabajo equivale, en términos reales, a quedarte sin recibir otros en tres turnos iguales", lo cual suena a maldición pero me consta que es cierto. El negarse a efectuar una labor honesta, productiva y al alcance de nuestras capacidades es un pecado, por lo que trae después y por lo que pueda una afectar a los demás -y a una misma- al tomar tal actitud.
Por otro lado, la postura de los intelectuales me suena cuadrada y basada en una actitud más posada que realista. Los apellidos Poniatowska, Monsiváis, Aridjis, Toledo, Anguiano, Cuevas y Loaeza, por decir algunos de los firmantes de la misiva, suenan impresionantes, y no dudo que más de uno piense que sólo por incluir su nombre, ésta adquirirá un carácter de "importancia". Sin embargo, no puedo dejar de creer, por alguna razón extraña, que menos de 10% de los firmantes se han tomado tiempo en sus apretadas agendas para evaluar de manera objetiva y analizar la situación real. ¿Será que al emitir un juicio basado en una investigación certera y objetiva que no necesariamente sea el mismo de sus compañeros de élite los condene? La actitud en pro de preservar las raíces y las tradiciones no va necesariamente acompañada de un odio a lo externo, ¿verdad? Lo uno no quita lo otro y ambos polos tienen ventajas y desventajas, ¿no es cierto?
Esto bien lo podría decir el firmante de tan importante e indignada misiva, el artista oaxaqueño Francisco Toledo, que mientras defiende la integridad cultural de nuestro país vende en su sitio gringo sus obras al mejor postor. ¿Y qué tiene esto de malo? Absolutamente nada. El Sr. Toledo sabe, por sus viajes y su mente global, que lo uno no quita lo otro. ¿Y cuándo han visto que los intelectuales estadounidenses pongan el grito en el cielo porque el Sr. Toledo contamine la cultura del fast food y del American Way of Life por invadir Estados Unidos con sus trabajos?
Recuerdo que alguien alguna vez me comentó que el gobierno de la ciudad de Oaxaca no permitió la apertura de un MacDonalds en su centro histórico. Y yo me quedé pensando.... ¿qué esta gente no se da cuenta que mucho aportan al desarrollo de su ciudad viene del turismo gringo? Y si estando de visita en Mitla se les antoja una Big Mac, ¿por qué no ubicar un MacDonalds a las afueras (tan a las afueras como sea necesario para apaciguar a los defensores acérrimos de nuestra cultura nacional) del sitio arqueológico? ¿Qué les quita? ¿Qué les da?
Ahora retomo el tema para comentar sobre un artículo publicado el día de hoy en El Universal Online sobre la gran polémica que ha generado en el área de Teotihuacán la construcción de una tienda Walmart. En él se explican los temores de los defensores de la pureza de nuestros sitios culturales y de cómo han tomado acciones para evitar la construcción de esta tienda dos exponentes de la cultura nacional: Homero Aridjis y Francisco Toledo.
Estos artistas mexicanos han enviado una misiva a la UNESCO, al presidente Fox, al gobernador Montiel y a la opinión pública en la cual señalan categóricamente que "este sitio tiene todavía mucha información y se pueden encontrar piezas que ayudarían a esclarecer la historia de nuestro país, ya que Teotihuacán era una ciudad y un centro ceremonial que tuvo enorme influencia en toda Mesoamérica" sin dar crédito o mencionar siquiera que el ICOMOS, una organizacion internacional dedicada a la conservación de monumentos y sitios históricos y adscrita a la UNESCO, ya efectuó un estudio en el cual se concluyó que no se han detectado acciones que representen una pérdida para el patrimonio arqueológico, que la tienda no afecta los valores visuales de la zona y que la construcción cumple con los requisitos marcados por la Declaratoria, así como por la Ley Federal de Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos y su reglamento.
Y aquí sí yo quisiera reflexionar un poco sobre los pros y los contras del hecho. ¿Una tienda Walmart en Teotihuacán? Bueno... en realidad no es totalmente así. El edificio de la tienda, como pueden ver en la siguiente foto, se encuentra en el Barrio La Purificación, a 3 kilómetros de la Pirámide de la Luna y a 2 mil 400 metros de la del Sol.

Señaladas con un círculo blanco, las pirámides del Sol y de la Luna, en un círculo rojo, la tienda Walmart
Foto publicada por El Universal Online
Honestamente creo que mucha gente se une gozosamente a la indignación colectiva al imaginarse a los "imperialistas gringos" despachando coca-colas en la parte superior de la Pirámide del Sol, pero no es así haciendo honor a la verdad. Por otro lado, entiendo la multimencionada indignación colectiva: la pureza de nuestras raíces, de nuestras costumbres y de nuestras tradiciones debe preservarse, de esto no hay duda. Sin embargo, como todo en la vida, el término medio sería lo ideal, ¿correcto?
La apertura de una fuente de trabajo siempre tendría que ser bienvenida. Hay formas y modos, como en todo, pero en aras de preservar nuestra identidad nacional me parece poco inteligente decir "no" a una opción de desarrollo. En uno de los medios en el cual me desenvuelvo, el de los traductores, se dice que "decir no a cualquier ofrecimiento de trabajo equivale, en términos reales, a quedarte sin recibir otros en tres turnos iguales", lo cual suena a maldición pero me consta que es cierto. El negarse a efectuar una labor honesta, productiva y al alcance de nuestras capacidades es un pecado, por lo que trae después y por lo que pueda una afectar a los demás -y a una misma- al tomar tal actitud.
Por otro lado, la postura de los intelectuales me suena cuadrada y basada en una actitud más posada que realista. Los apellidos Poniatowska, Monsiváis, Aridjis, Toledo, Anguiano, Cuevas y Loaeza, por decir algunos de los firmantes de la misiva, suenan impresionantes, y no dudo que más de uno piense que sólo por incluir su nombre, ésta adquirirá un carácter de "importancia". Sin embargo, no puedo dejar de creer, por alguna razón extraña, que menos de 10% de los firmantes se han tomado tiempo en sus apretadas agendas para evaluar de manera objetiva y analizar la situación real. ¿Será que al emitir un juicio basado en una investigación certera y objetiva que no necesariamente sea el mismo de sus compañeros de élite los condene? La actitud en pro de preservar las raíces y las tradiciones no va necesariamente acompañada de un odio a lo externo, ¿verdad? Lo uno no quita lo otro y ambos polos tienen ventajas y desventajas, ¿no es cierto?
Esto bien lo podría decir el firmante de tan importante e indignada misiva, el artista oaxaqueño Francisco Toledo, que mientras defiende la integridad cultural de nuestro país vende en su sitio gringo sus obras al mejor postor. ¿Y qué tiene esto de malo? Absolutamente nada. El Sr. Toledo sabe, por sus viajes y su mente global, que lo uno no quita lo otro. ¿Y cuándo han visto que los intelectuales estadounidenses pongan el grito en el cielo porque el Sr. Toledo contamine la cultura del fast food y del American Way of Life por invadir Estados Unidos con sus trabajos?
Recuerdo que alguien alguna vez me comentó que el gobierno de la ciudad de Oaxaca no permitió la apertura de un MacDonalds en su centro histórico. Y yo me quedé pensando.... ¿qué esta gente no se da cuenta que mucho aportan al desarrollo de su ciudad viene del turismo gringo? Y si estando de visita en Mitla se les antoja una Big Mac, ¿por qué no ubicar un MacDonalds a las afueras (tan a las afueras como sea necesario para apaciguar a los defensores acérrimos de nuestra cultura nacional) del sitio arqueológico? ¿Qué les quita? ¿Qué les da?









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