Quisiera iniciar este post preguntandote, ¿qué reacción te provoca recibir spam en tu correo electrónico? Aunque puedo imaginar un sin fin de respuestas, creo que todos estamos de acuerdo en algo: el spam es como una plaga de mosquitos, de esas que invaden tu hogar y tu privacidad y no te permiten, aunque la ignores, llevar tu vida en paz.
De acuerdo al sitio LaNeta.org, en su enlace http://www.laneta.apc.org/soporte/spam.htm, el spam es correo electrónico que llega a tu buzón sin haberlo solicitado. Generalmente es distribuido a una larga lista de direcciones y su contenido, regularmente, es publicidad de productos o servicios. Aunque a veces no es así, ¿verdad? Y digo esto porque todos, absolutamente todos, tenemos un amigo(a)/conocido(a)/familiar al que le encanta enviar todos los días y a todas horas información que obtiene de internet o de interés que esta persona considera de importancia.
Es este tipo de spam al que me quiero dedicar hoy. No al descarado pornográfico que hasta nos inquieta sólo de leer el subject y ni siquiera es el "razonable" que después de hablarnos de sus programas de capacitación, en línea o no no, incluye un link en donde puedes escribir tu email para que nunca más te vuelvan a enviar información que ni te interesa ni solicitaste. El spam al que hago referencia el día de hoy es aquel que envía alguien cuyo nombre nos suena familiar. ¿Quién no ha recibido de un conocido una cadena de amor? ¿El típico aviso del niño secuestrado? ¿las bendiciones en línea concedidas por Santa Casia? ¿el amenazante correo de "tienes 10 minutos para reenviar este correo o te caerán las maldiciones de la antigua Babilonia a ti y a todos tus descendientes"? ¿la solicitud de apoyo a refrescos Pascual? ¿la invasión gringa a la selva de Brasil?
¿Y saben qué? Que no dudo, ni por un momento que haya gente que cae en eso. Y tal vez no porque les importe mucho el destino final de la cooperativa de los refrescos mexicanos Pascual o porque piensen que las bendiciones de Santa Casia ciertamente evitará sinsabores en las próximas generaciones, sino porque realmente conocen físicamente a la persona que tuvo a bien enviar tan única información. Y solo por ese detalle, ínfimo detalle, llevan a cabo lo que se les solicita, sea reenviar el mentado correo de bendiciones celestiales a 10 conocidos más o ponerse a rezar para que el (inexistente) niño secuestrado sea encontrado por sus (inexistentes) familiares.
Claro, a pocos se les ocurre que tales cadenas fueron iniciadas con un propósito ma$ inteligente, ¿verdad? No quisiera, en estos momentos, recurrir a esa conciencia tan dura que me hace escribir sobre sitios web de fundaciones para niños quemados, pero no tengo otra: ¿la gente no se da cuenta que esas cadenas, tarde o temprano, llegan a spammers profesionales que sí te mandan correos electrónicos en los cuales pretenden lucrar? (Y además, lo consiguen). Digo, yo tengo una amiga que se describe a sí misma como "naive" (ingenua), lo cual me sorprende mucho porque, según yo, la ingenuidad sólo es recurso de los débiles después de los 30 años, y en honor a ella, pregunto: ¿El ser ingenuo te impide tener una visión real de la vida real, valga la redundancia?
El sitio web de la policía de internet (http://www.intergov.org) señala que internet se equipara totalmente a la sociedad actual en la cual interactuamos. Es decir, todos encontramos en nuestra vida real gente de bien y gente no de tan bien. Todos conocemos personas de buena fe y otras de no tanta. Y si todos estamos acostumbrados a no confiar plenamente en todo lo que se nos presenta en la vida real, ¿por qué habría de ser diferente en internet? ¿sólo porque viene de un conocido? ¿a nadie se le ha ocurrido que nuestro conocido/familiar/amistad tiene una "naivety" severa y que sigue como borreguito las instrucciones que le llegan de un conocido/familiar/amistad?
Y aquí el meollo del asunto es que los spammers profesionales, que finalmente rescatan las cadenas que iniciaron, reciben en ellas el regalo de por lo menos 500 direcciones de correo electrónico de ingenuos que creyeron en el cuento del niño secuestrado y la mamá desesperada (no hay nada como despertar los instintos básicos de cualquier ser humano para conseguir lo que uno desea) y que finalmente logran su cometido siguiendo los principios de toda publicidad en internet: de cada mil correos electrónicos enviados, 20 compararán tu producto o servicio.
Y bueno, no he recibido aún tu respuesta... tú ¿qué haces cuando te llega un correo electrónico de tu prima/amiga/ligue/conocida que te informa sobre las atrocidades de los gringos y te pide que lo reenvies a por lo menos 10 de tus conocidos?
No es necesario que me contestes. Yo se la respuesta.
De acuerdo al sitio LaNeta.org, en su enlace http://www.laneta.apc.org/soporte/spam.htm, el spam es correo electrónico que llega a tu buzón sin haberlo solicitado. Generalmente es distribuido a una larga lista de direcciones y su contenido, regularmente, es publicidad de productos o servicios. Aunque a veces no es así, ¿verdad? Y digo esto porque todos, absolutamente todos, tenemos un amigo(a)/conocido(a)/familiar al que le encanta enviar todos los días y a todas horas información que obtiene de internet o de interés que esta persona considera de importancia.
Es este tipo de spam al que me quiero dedicar hoy. No al descarado pornográfico que hasta nos inquieta sólo de leer el subject y ni siquiera es el "razonable" que después de hablarnos de sus programas de capacitación, en línea o no no, incluye un link en donde puedes escribir tu email para que nunca más te vuelvan a enviar información que ni te interesa ni solicitaste. El spam al que hago referencia el día de hoy es aquel que envía alguien cuyo nombre nos suena familiar. ¿Quién no ha recibido de un conocido una cadena de amor? ¿El típico aviso del niño secuestrado? ¿las bendiciones en línea concedidas por Santa Casia? ¿el amenazante correo de "tienes 10 minutos para reenviar este correo o te caerán las maldiciones de la antigua Babilonia a ti y a todos tus descendientes"? ¿la solicitud de apoyo a refrescos Pascual? ¿la invasión gringa a la selva de Brasil?
¿Y saben qué? Que no dudo, ni por un momento que haya gente que cae en eso. Y tal vez no porque les importe mucho el destino final de la cooperativa de los refrescos mexicanos Pascual o porque piensen que las bendiciones de Santa Casia ciertamente evitará sinsabores en las próximas generaciones, sino porque realmente conocen físicamente a la persona que tuvo a bien enviar tan única información. Y solo por ese detalle, ínfimo detalle, llevan a cabo lo que se les solicita, sea reenviar el mentado correo de bendiciones celestiales a 10 conocidos más o ponerse a rezar para que el (inexistente) niño secuestrado sea encontrado por sus (inexistentes) familiares.
Claro, a pocos se les ocurre que tales cadenas fueron iniciadas con un propósito ma$ inteligente, ¿verdad? No quisiera, en estos momentos, recurrir a esa conciencia tan dura que me hace escribir sobre sitios web de fundaciones para niños quemados, pero no tengo otra: ¿la gente no se da cuenta que esas cadenas, tarde o temprano, llegan a spammers profesionales que sí te mandan correos electrónicos en los cuales pretenden lucrar? (Y además, lo consiguen). Digo, yo tengo una amiga que se describe a sí misma como "naive" (ingenua), lo cual me sorprende mucho porque, según yo, la ingenuidad sólo es recurso de los débiles después de los 30 años, y en honor a ella, pregunto: ¿El ser ingenuo te impide tener una visión real de la vida real, valga la redundancia?
El sitio web de la policía de internet (http://www.intergov.org) señala que internet se equipara totalmente a la sociedad actual en la cual interactuamos. Es decir, todos encontramos en nuestra vida real gente de bien y gente no de tan bien. Todos conocemos personas de buena fe y otras de no tanta. Y si todos estamos acostumbrados a no confiar plenamente en todo lo que se nos presenta en la vida real, ¿por qué habría de ser diferente en internet? ¿sólo porque viene de un conocido? ¿a nadie se le ha ocurrido que nuestro conocido/familiar/amistad tiene una "naivety" severa y que sigue como borreguito las instrucciones que le llegan de un conocido/familiar/amistad?
Y aquí el meollo del asunto es que los spammers profesionales, que finalmente rescatan las cadenas que iniciaron, reciben en ellas el regalo de por lo menos 500 direcciones de correo electrónico de ingenuos que creyeron en el cuento del niño secuestrado y la mamá desesperada (no hay nada como despertar los instintos básicos de cualquier ser humano para conseguir lo que uno desea) y que finalmente logran su cometido siguiendo los principios de toda publicidad en internet: de cada mil correos electrónicos enviados, 20 compararán tu producto o servicio.
Y bueno, no he recibido aún tu respuesta... tú ¿qué haces cuando te llega un correo electrónico de tu prima/amiga/ligue/conocida que te informa sobre las atrocidades de los gringos y te pide que lo reenvies a por lo menos 10 de tus conocidos?
No es necesario que me contestes. Yo se la respuesta.




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